Plato con setas

Una guía para recolectores de setas: Las delicias del bosque y sus peligros ocultos

Las lluvias de abril han convertido los bosques en verdaderos tesoros de biodiversidad, atrayendo a los aficionados a la micología, que, cesto en ristre, acuden a recolectar setas. Sin embargo, esta actividad, que parece inocente y tranquila, puede esconder peligros para la salud ya que algunas especies de setas son tóxicas y muy peligrosas.

De hecho, cada temporada se registran centenares de intoxicaciones derivadas de la ingestión de setas tóxicas. Estas intoxicaciones suelen producirse por desconocimiento o confusión con especies comestibles similares. Son situaciones que pueden llegar a ser graves, e incluso mortales.

Para evitar sufrir una intoxicación, la norma básica es consumir únicamente aquellas setas que se saben identificar sin lugar a dudas. «Solo se puede coger una seta si uno está 100% seguro de qué variedad es y si es comestible», señala el biólogo Andrés Valverde, miembro de la Societat Catalana de Micologia. El experto insiste en la necesidad de conocer las especies de setas o, en su caso, de ir con alguien que las conozca, ya que es fácil confundir las variedades comestibles con algunas tóxicas.

Una de las características de las setas es su simbiosis con los árboles. Los hongos o setas “viven en simbiosis con los árboles a través de ectomicorrizas”, comenta Valverde. Las setas son organismos que proporcionan amplios beneficios a la planta porque le suministran nutrientes y “sales minerales”, proporcionando múltiples servicios ecosistémicos a los bosques.

En Catalunya, existe una gran tradición