Freixenet presenta un ERTE que afectará a 615 personas por la crisis causada por la sequía

El mercado laboral catalán ha demostrado una resistencia asombrosa ante las restricciones de agua provocadas por la peor sequía del siglo. Hasta ahora, solo seis empresas habían registrado expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) debido a la falta de agua para producir o dar servicio. Sin embargo, la situación ha cambiado con el anuncio de Henkell Freixenet, una empresa de vinos y cavas que ha decidido implementar un ERTE que afectará a 615 de sus trabajadores, lo que representa el 80% de su plantilla.

Enric Vinaixa, secretari de Treball, ha mantenido una postura constante durante meses al ser cuestionado sobre posibles ERTEs relacionados con la sequía, siempre hablaba de una «afectación residual». Hasta el anuncio de Freixenet, los expedientes de suspensión por falta de agua solo habían afectado a 27 trabajadores en un mercado laboral de unos 3,7 millones de personas ocupadas. Esto representa el 0,0007% de los afiliados catalanes, según datos facilitados por la Generalitat.

El ERTE de Freixenet, que aún no tiene un tiempo definido, surge de la necesidad de la empresa de equilibrar sus cuentas. La compañía ha notificado su intención de extender el ERTE hasta el 31 de diciembre, alegando que ha agotado los recursos de flexibilidad interna. Durante cuatro semanas, los trabajadores de la empresa habían tenido los viernes libres, con la intención de recuperar esas horas cuando las condiciones de trabajo mejoraran.

Antonio Domínguez, responsable de CCOO del sector del cava, ha expresado su rechazo a esta decisión. Domínguez sostiene que la crítica falta de lluvias y el peligro que representa para la viña es una situación que se viene arrastrando desde hace meses, por lo que no entiende por qué la dirección de la empresa ha tomado esta decisión de un día para otro. «El departament de Treball deberá determinar si esto encaja con un supuesto de fuerza mayor sobrevenida», agregó.

Desde CCOO temen que el anuncio de Freixenet pueda provocar un efecto dominó en pequeños productores de la zona, donde la presencia sindical es mínima o nula. Además, temen que los ERTEs se acumulen en las oficinas de Treball. Por esta razón, piden de manera «urgente» una reunión con el Consell Regulador del Cava y el Ministerio de Agricultura para flexibilizar temporalmente los requisitos para producir cava.

Domínguez argumenta que deberían permitir que la uva provenga de donde sea necesario, ya que no tiene sentido que haya vino base que se esté enviando fuera de España para abastecer a sus competidores de espumosos mientras aquí están parados. Advierte que corren el riesgo de perder al cliente y que luego no vuelva.

Hace unos meses, el crítico estado de los embalses presagiaba daños mayores, hasta el punto de que entre el Govern y los representantes económicos se comenzó a trabajar en el escenario de una necesidad masiva de ERTEs. Treball realizó consultas jurídicas internas para proporcionar instrucciones claras a las empresas en caso de que necesitaran ajustarse por la falta de agua. Sin embargo, la leve mejora de los caudales de agua y la capacidad de adaptación de las empresas detuvo esas prospecciones.

Por Daniel