El presidente y fundador de Globalia, Juan José Hidalgo, y su hijo Javier, en un avión de Air Europa.

Juan José Hidalgo, un nombre sinónimo de poder en la industria turística de España, ha construido un imperio desde cero durante más de medio siglo. Su grupo empresarial se convirtió en el más grande de España, facturando más de 4.000 millones de euros antes del desplome inducido por la pandemia. Sin embargo, su vasto imperio, que engloba todo, desde aerolíneas y agencias de viajes hasta hoteles y autobuses, está siendo desmantelado y vendido en piezas.

Para entender el ascenso y caída de Hidalgo, es necesario retroceder a sus humildes comienzos. Como niño en un pequeño pueblo de Salamanca, trabajó en los viñedos, vendiendo pieles de conejos y trabajando en un bar familiar, entre otras cosas. A los 19 años, decidió escapar de la pobreza y emigró a Suiza. Ya en Suiza, comenzó a ver oportunidades de negocio en el transporte de personas. Compró billetes de tren para grupos y los revendió a individuos, y alquiló un autobús para transportar a emigrantes españoles de vuelta a casa.

En los años setenta, Hidalgo abrió su primera agencia de viajes, Halcón Viajes, y en los ochenta impulsó el touroperador Travelplán. En 1991, compró y tomó el control de la aerolínea Air Europa cuando estaba al borde de la quiebra. Hidalgo no sólo salvó a la compañía, sino que también la reinventó, introduciendo rutas regulares y abriendo rutas internacionales. El conglomerado de negocios de Hidalgo se agrupó bajo el paraguas de Globalia Corporación Empresarial, que se convirtió en el mayor grupo del sector en España.

A finales de 2019, Globalia alcanzó una facturación récord de 4.183 millones de euros, pero poco después, toda la industria se paralizó debido a la pandemia. Para agravar la situación, el grupo ya había comenzado a desmembrarse y venderse en piezas antes de que el turismo sufriera el golpe de la pandemia. A finales de 2019, Globalia acordó vender Air Europa a su histórico rival, Iberia, y fusionar todos sus negocios de viajes con el grupo Barceló.

Sin embargo, ninguna de las operaciones salió como estaba previsto. La pandemia de COVID-19 hizo saltar por los aires los ingresos que esperaba la familia Hidalgo y Globalia acabó necesitando un rescate de urgencia por parte del Gobierno para evitar su colapso.

Iberia y Air Europa habían pactado la adquisición por 1.000 millones de euros a finales de 2019. El precio se rebajó a 500 millones de euros un año después, en plena pandemia. Actualmente, IAG, la matriz de Iberia, Vueling y British Airways, controla un 20% de la aerolínea y está negociando la autorización de la Comisión Europea para adquirir el 80% restante.

Además, IAG también deberá devolver el enorme rescate público que Air Europa recibió para evitar su quiebra durante la pandemia. Air Europa recibió créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) por 140 millones de euros y dos préstamos por 475 millones de euros a través del Fondo de Solvencia de Compañías Estratégicas creado por el Gobierno.

Justo antes de la pandemia, Globalia acordó con Barceló la fusión de sus divisiones de agencias de viajes y touroperadores, creando un nuevo gigante del sector. Sin embargo, Barceló acabó tomando el control del nuevo grupo de viajes.

Tras la venta de sus principales activos, el antiguo imperio turístico de la familia Hidalgo sólo controlará su división hotelera, Be Live Hotels, y su filial de asistencia en tierra a aviones, Groundforce. El antiguo gigante turístico de los Hidalgo se ha reducido a sólo los negocios menores, que representaron poco más del 9% de los ingresos récord del grupo en 2019.

Por Daniel