Empleados de la empresa Festo, con la oficina medio vacía por el teletrabajo

Hace cuatro años, el Gobierno anunció el primer estado de alarma para combatir la amenaza del coronavirus. Este evento marcó la primera experiencia de teletrabajo para millones de trabajadores, acelerando la adopción de esta modalidad laboral que antes solo era utilizada por un pequeño grupo de profesionales.

Con el aniversario de la declaración de la pandemia del covid por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la vuelta de la esquina, es evidente que el teletrabajo perduró más allá de la emergencia. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), actualmente más de tres millones de trabajadores en España teletrabajan regularmente durante la semana, lo que equivale al 15,3% de la población ocupada, el nivel más alto desde finales de 2020.

A pesar de los informes que indican que algunas empresas han limitado el teletrabajo, Domènec Gilabert, director general de PageGroup en Catalunya, sostiene que el teletrabajo no está retrocediendo. Gilabert argumenta que para ser competitivo en la captación de profesionales, es esencial ofrecer la opción de teletrabajo. Un reciente informe de la escuela de negocios Eada respalda esta afirmación, indicando que más de la mitad de los profesionales buscarían otro empleo si su empresa les retirara la opción de teletrabajo.

Las empresas han tenido que adaptarse al teletrabajo, algunas lo han adoptado con entusiasmo, mientras que otras lo han aceptado a regañadientes como una alternativa a tener conflictos en la oficina. El modelo que ha prevalecido es el ‘3+2’, que consiste en tres días en la oficina y dos teletrabajando, o viceversa. Según Xavier Segura, director general de Festo en España, y Arantxa Doncel, responsable de recursos humanos, es esencial establecer una relación basada en la confianza y la flexibilidad con los empleados.

En Festo, empresa especializada en automatización de fábricas y procesos, el teletrabajo era una práctica común incluso antes de la pandemia. Hoy en día, los empleados pueden teletrabajar entre seis días al mes y 12 días al mes, dependiendo de su unidad.

Por otro lado, Eventbrite, una empresa que ofrece una plataforma para organizar eventos y vender entradas, ofrece a sus empleados la opción de teletrabajar al 100%, 50%, o 0%, según prefieran. Julia Collado, especialista de adquisición de talento en España para Eventbrite, afirma que esta flexibilidad ha permitido a la empresa contratar a personas que de otra manera no hubieran considerado a la empresa como una opción.

Sin embargo, la transición hacia el teletrabajo permanente no ha estado exenta de controversias y conflictos. La ley de trabajo a distancia aprobada en 2020 establece que se requiere un acuerdo mutuo entre la empresa y los trabajadores para implementar el teletrabajo. Así lo confirmó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en un caso reciente en el que se avaló el despido de una ex empleada del BBVA que se negó a regresar a su oficina en Madrid después de mudarse a México.

Estos desafíos legales han llevado a algunas personas a luchar por sus derechos a teletrabajar, especialmente aquellas con responsabilidades familiares que hacen difícil la asistencia presencial al lugar de trabajo. Comisiones Obreras (CCOO), un sindicato español, ha estado apoyando a empleados como Marta y Raquel (nombres ficticios) en sus demandas para obtener adaptaciones de jornada que les permitan teletrabajar.

A lo largo de estos cuatro años, el teletrabajo ha demostrado ser una modalidad laboral que ha llegado para quedarse, a pesar de los desafíos y controversias que ha generado. Las empresas y los trabajadores han tenido que adaptarse a esta nueva realidad, y el futuro del trabajo parece estar cada vez más ligado a la flexibilidad y la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar.

Por Daniel