La Roja, sin brillo pero con determinación, supera a Albania en la Eurocopa
El fútbol es un espejo que refleja muchas emociones, y es en los momentos de drama, de intriga, donde se forjan las leyendas. Pero, ¿qué pasa cuando la intriga parece desvanecerse en el viento? La respuesta a esta pregunta es tan efímera como el champán sin burbujas. Sin duda alguna, la Eurocopa no es un torneo de garrafón, pero la falta de drama puede hacer que una victoria parezca menos dulce.
En la reciente partida contra Albania, el equipo de España parecía estar cumpliendo con un trámite. La Roja, que había estado jugando sin grandes sorpresas, se enfrentó a una Albania que parecía estar en un estado de calma inusual. Sin embargo, un bajonazo español en el segundo acto cambió la dinámica del encuentro. A pesar de las dificultades, una España que parecía estar luchando contra sus propias heridas, logró inyectar una dosis de optimismo al encuentro, aunque finalmente no fue lo suficiente para evitar caer en la cuneta.
Un cambio de jugadores, un cambio de ritmo
De la Fuente decidió darle un giro a la partida, dejando en el banco a todos excepto a Laporte. Los jugadores secundarios fueron llamados a la cancha, dispuestos a demostrar que también podían brillar. Sin embargo, el encuentro tomó un ritmo diferente. Al faltar Nico Williams y Lamine, el equipo mostró un juego con menos vértigo y profundidad. En su lugar, vimos a Ferran por la derecha y a Oyarzabal por la otra orilla, quienes, a pesar de no tener las turbinas de los titulares, demostraron su valía.
Disparo terminal
El gol de la Roja vino gracias a un excelente disparo de Ferran Torres. La jugada se originó con una excelente asistencia de Dani Olmo, quien demostró una vez más su habilidad para desempeñarse en cualquier puesto de la vanguardia. Tras recibir el balón de Olmo, Ferran se adentró en el espacio del lateral zurdo contrario, para finalmente ejecutar un disparo con la izquierda que resultó terminal para el meta Strakosha.
Albania, por su parte, no logró responder. A pesar de que la clasificación para octavos no era una opción descabellada, se mostró demasiado respetuosa ante la Roja. Sin grandes alardes, España llevaba el control del encuentro. El equipo de De la Fuente mantenía el ritmo, pero le faltaba fogueo.
Morata y Lamine
En el transcurso del partido, Joselu estuvo a punto de anotar el gol del campeonato. Sin embargo, su remate acrobático se fue por una pulgada. Para entonces, De la Fuente había decidido reservar a Laporte, dando entrada a Le Normand, quien ya cargaba con una tarjeta.
Al pasar la hora de juego, Fermín tuvo su oportunidad de pisar la Eurocopa. Sin embargo, le tocó enfrentarse a los minutos más difíciles del encuentro. Albania decidió poner otra marcha, mientras que la Roja se mostraba cada vez más desgastada. Ante la presión, De la Fuente decidió dar entrada a Morata y Lamine, como refuerzo para un arreón definitivo.
Un final con mordida
En los últimos minutos del encuentro, España empezó a perder el control del balón. La selección, que usualmente domina el juego, pareció tener dificultades para mantener la calma. Lamine tuvo un par de oportunidades, pero no logró concretar. Por su parte, Albania, a pesar de sus limitaciones, logró poner mordida al encuentro. Broja, delantero de Albania, tuvo la oportunidad de angustiar a Raya con un disparo en el último minuto. Sin embargo, no fue suficiente para detener a una España que sigue sumando, incluso en su noche más pedestre.
