El lince ibérico en España: Un aumento de población opacado por el alto índice de accidentes de tráfico
El lince ibérico es un icono emblemático de la fauna española. Su supervivencia y crecimiento son un símbolo de esperanza para los esfuerzos de conservación. Sin embargo, a pesar de su progreso en la recuperación de la especie, una amenaza se cierne sobre estos felinos: los atropellos de tráfico.
Según un informe presentado por Ecologistas en Acción, el número de linces muertos debido a accidentes de tráfico en la provincia de Toledo es alarmante. Entre 2021 y 2023, se han registrado 78 muertes de lince ibérico solo en esta región. A nivel nacional, esta cifra representa un 82% del total de linces encontrados muertos en el mismo periodo.
Un problema en aumento
El informe, elaborado por los biólogos Miguel Ángel Hernández y Roberto Oliveros, destaca que en 2022 se registraron 30 atropellos de lince, lo que representa un 11% de la población toledana de esta especie. Esto es casi el doble de la tasa de mortalidad por esta causa en la población hispano-portuguesa, que se sitúa en un 6%.
Estos datos son preocupantes y, según los autores, podrían subestimar la realidad del problema, ya que es casi imposible localizar a todos los ejemplares que mueren en estas circunstancias.
Áreas críticas y soluciones propuestas
El estudio identifica un área concreta de la provincia de Toledo, los Montes de Toledo, especialmente en el piedemonte, donde se producen más del 90% de los atropellos. El 60% de los casos se registran en solo cuatro tramos de carretera bien conocidos.
Hasta ahora, se han implementado medidas de prevención de atropellos de fauna en solo un tramo de estas carreteras. Entre estas medidas se incluyen la señalización, los vallados y los pasos especiales para la fauna. Sin embargo, los autores del informe cuestionan la inacción de la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Castilla-La Mancha y de aquellos responsables de los planes de reintroducción de la especie, quienes no han implementado mecanismos adecuados para prevenir este grave problema.
Ante esta situación, Ecologistas en Acción propone una serie de medidas para revertir la situación. Entre ellas se destaca la necesidad de realizar más inspecciones de tramos de carreteras y de cotos de caza conflictivos, la implantación de límites de velocidad en los tramos más peligrosos, la creación de pasos subterráneos o sobreelevados amplios y seguros para el tránsito de linces y el fomento de la presencia de conejos, su principal presa, en las zonas más alejadas de los núcleos urbanos y carreteras.
Los autores concluyen que, a pesar de la sensación de optimismo que generan las cifras de lince en la península, es importante recordar que la población de linces en Toledo es una población artificialmente mantenida, a la que se le siguen añadiendo ejemplares mediante sueltas.
A partir de esta realidad, surge una pregunta adicional: ¿Qué medidas podrían implementarse para minimizar la necesidad de sueltas de linces y garantizar un crecimiento sostenible de la población de linces ibéricos en su hábitat natural?
