El puerto de Tarragona solo realiza el 13% de su actividad por el bloqueo de los tractores

Los agricultores catalanes reanudaron sus protestas el martes, cortando carreteras y bloqueando accesos a centros logísticos con casi 1.000 tractores y 500 vehículos. Los lugares clave que se vieron afectados incluyen el puerto de Tarragona y el mercado central de Mercabarna. En la red viaria, las autopistas AP-7 y N-2 en Alt Empordà y el Eix Transversal, también conocido como C-25, en Gurb (Osona) y la C-17 en Les Masies de Voltregà (Osona) se cerraron al tráfico.

Estas acciones de protesta movilizaron a unos 2.000 agricultores. Los resultados varían dependiendo de la ubicación. En el puerto de Tarragona, hubo una reducción de actividad del 86,8%. Por otro lado, los efectos en Mercabarna fueron apenas perceptibles.

Según fuentes del puerto de Tarragona, hubo una disminución notable en el movimiento vehicular. El lunes, entre las 6.00 y las 14.00 horas, circularon 1.337 camiones. Sin embargo, durante el mismo periodo de tiempo el martes, sólo 176 vehículos salieron y entraron. En el caso de Mercabarna, Ingrid Buera, Directora de Marketing y Relaciones Institucionales, explicó que las compras de frutas y verduras se habían realizado el lunes, por lo que muchos clientes no asistieron el martes.

En Mercabarna, los manifestantes dejaron libre uno de los tres accesos al recinto mayorista, permitiendo la entrada y salida de vehículos hasta las cuatro de la tarde, cuando se levantó el bloqueo. Por otro lado, los participantes en la protesta en el puerto de Tarragona anunciaron su intención de permanecer durante 24 horas, hasta el miércoles por la mañana.

Algunos agricultores también dijeron que permanecerían en sus puestos en la C-17 en Osona y en Alt Empordà. En estas áreas, alrededor de mil personas prepararon remolques con colchones e instalaron luces eléctricas para la noche. A pesar de la fuerte presencia policial, el ambiente fue festivo, con la preparación de una gran paella en la que se cocinaron 65 kilos de arroz.

La segunda semana de movilizaciones en Cataluña se centró en las importaciones de alimentos cultivados fuera de la Unión Europea, que se rigen por regulaciones menos estrictas, tanto ambientales como laborales. Es por ello que los bloqueos se centraron en el puerto de Tarragona, que recibe muchas de estas mercancías, y en Mercabarna, que las distribuye.

Un manifestante expresó su descontento, argumentando que la verdadera solidaridad de la gente de Barcelona no se manifiesta en aplausos, sino en comprar productos locales en lugar de importados, a pesar de que los últimos puedan ser más baratos. Desde el mercado de Barcelona, se argumenta que el apoyo a los agricultores locales es vital para el sustento de estos y la economía local.

Por Daniel