Vacas estabuladas.

Los sistemas alimentarios mundiales son responsables de cerca de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero. Un gran contribuyente a estas emisiones es la agricultura, que depende en gran medida de los subsidios agrícolas proporcionados por la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea (UE). Estos subsidios tienen una influencia significativa en el sistema alimentario de los países miembros de la UE.

Una comparación de los datos globales de insumos y productos físicos con los de las ayudas públicas revela que la asignación actual de subsidios favorece a los alimentos de origen animal. Estos alimentos consumen el 82% de los subsidios agrícolas comunitarios de la UE, con un 38% directamente y un 44% destinado a la alimentación animal.

Según un estudio científico publicado en la revista ‘Nature’, estas ayudas refuerzan la producción de alimentos que generan grandes emisiones, lo que socava los objetivos climáticos de la UE. Además, la subvención para los alimentos de origen animal se duplica aproximadamente con la inclusión de los piensos.

Los alimentos de origen animal están asociados con el 84% de las emisiones de gases de efecto invernadero incorporadas en la producción alimentaria de la UE, a pesar de que solo proporcionan el 35% de las calorías y el 65% de las proteínas.

Según Anniek Kortleve, de la Universidad de Leiden en los Países Bajos y coautora del estudio, la PAC actualmente actúa como un desincentivo económico para las transiciones hacia prácticas más sostenibles. En lugar de apoyar las alternativas de origen vegetal, la PAC apoya «desproporcionadamente a los productos de origen animal».

Los resultados de la investigación sorprendieron a sus autores, ya que estudios anteriores habían concluido que la influencia de las ayudas agrícolas en la producción de alimentos con grandes emisiones era sensiblemente menor. La razón de esta diferencia, según Kortleve, es la adecuada inclusión de los subsidios en los piensos en esta nueva investigación.

Los pagos directos a los profesionales del sector representan la mitad de las ayudas de la PAC que financian a la agroganadería con altas emisiones. El resto de las ayudas son, en gran medida, apoyos al ganado, y en particular para la producción de alimentos para animales.

Para la carne de vacuno, los subsidios eran en 2013 de aproximadamente 0,71 euros por kilogramo, pero aumentan a 1,42 euros una vez que se tiene en cuenta el alimento. Aunque estos datos tienen 11 años, los autores del estudio sostienen que la situación «no ha cambiado mucho» en lo que respecta a la distribución de las ayudas.

Los investigadores señalan que las ayudas de la PAC desafían los objetivos de la UE de mitigar y adaptarse al cambio climático. Además, advierten que las emisiones mundiales del sistema alimentario son «suficientes para llevarnos a superar los 1,5 grados Celsius», refiriéndose al umbral establecido por el Acuerdo de París de 2015 para limitar el aumento de las temperaturas medias globales.

Además, el estudio encontró que el 12% de los subsidios de la PAC, particularmente a productos de ‘alto valor’ como queso, carne de cerdo y vino, se exportan a países no pertenecientes a la UE, como China, Rusia y Estados Unidos. Esto significa que los subsidios de la UE están beneficiando a consumidores fuera de la UE, ya que las ayudas permiten precios más bajos en esos países.

Los autores del estudio reconocen la importancia de las ayudas para los agricultores y ganaderos europeos. Sin embargo, argumentan que la PAC necesita «reinventarse» para fomentar «beneficios ambientales» y al mismo tiempo adaptarse a las condiciones «mucho más precarias» que ya está provocando el cambio climático.

Para más información, consulte el informe completo en: https://www.nature.com/articles/s43016-024-00949-4

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