Los jugadores del Barça celebran la victoria en el Metropolitano sobre el Atlético (0-3).

La noche que el Barcelona triunfó sobre el equipo dirigido por Pep Guardiola, el Manchester City, dejó una marca imborrable en la historia del fútbol. Más aún, cuando se rememora la victoria previa del Barça por 0-3 sobre el equipo de Simeone, el Atlético de Madrid. Aquel partido había sido predicho por algunos visionarios, pero se había convertido en una realidad con un tiro inesperado que partió desde el centro del campo, en las botas de Lamal, hasta encontrar al jugador más joven del equipo y de LaLiga, Pedri. Este último convirtió el balón en el tesoro más preciado de la noche, consiguiendo una victoria que parecía utópica.

El equipo del Barça de Xavi logró vencer por la mínima diferencia, pero suficiente para marcar la diferencia. Imposible imaginar que este equipo, desahuciado en las grandes capitales mediáticas, y prácticamente despojado de su entrenador, sería capaz de alcanzar tal resultado. La victoria llenó a Xavi de júbilo, y dejó a su maestro y adversario, Guardiola, con los ojos abiertos como si hubiera sido alcanzado por la ceguera.

El principal factor de esta sorpresa fue Lamine Yamal. Este jugador había sido destacado en un artículo de prensa, donde se esperaba que este joven lograra algo grande, pero no tan temprano.

Joan Domènech había escrito sobre la convocatoria de este joven de 15 años, un ‘extremo cadete’ que fue confiado con un partido que sería la señal de cambio. Este joven luego se convertiría, hasta cumplir 16 años, en el baluarte del equipo cuyo presidente laico ha seguido siendo Lewandowski.

El gol que dejó mudo a Guardiola fue obra de Pedri, quien se recuperaba de una de sus sucesivas dolencias. Este hecho simboliza el cambio del Barça, que parecía desechado para el futuro de las competiciones, a un equipo que logró alzarse con una victoria en una noche que parecía tan oscura como la de San Juan de la Cruz. Esta victoria ahora reivindica incluso a Ramallets, el legendario portero del Barça de los postes cuadrados de Berna.

Un mes antes, Xavi estaba fuera de juego. Incluso Lewandowski había dicho en este periódico que era un momento difícil para Xavi, pero aún podían ganar con él. Xavi, el mejor centrocampista que ha tenido el Barcelona hasta el tiempo reciente y discípulo de Guardiola, se presentaba ante la audiencia barcelonista como la víctima de un fuego amigo que cuestionaba sus normas y ADN Barça.

Entre esos efectivos, Xavi mencionaba el orden, la exigencia y el ‘ADN Barça’. En aquel tiempo no parecía que fuera un muchacho de 16 años y otro casi coetáneo de Lamine quienes lo salvarían en una noche en que la utopía era vencer a Pep Guardiola, a quien Martí Perarnau, autor de ‘Dios salve a Pep’, afirmaba que «Pep es menos guardiolista que los guardiolistas».

Ni idea de lo que va a pasar, pero si este sueño se cumple, el Barça al fin se quita la huella del desastre de Berna, a costa de quien ahora sería una esperanza cierta para que no sigamos aguardando el cumplimiento de las utopías.