El tranquilo pueblo costero de Guardamar del Segura en Alicante, se ha visto sacudido por una serie de trágicos incidentes en los últimos días. Un hombre de 77 años se ha convertido en la última víctima mortal por ahogamiento, marcando así la cuarta muerte en apenas 48 horas en la playa Roqueta, según ha informado el Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU).
Los alarmantes sucesos ocurrieron alrededor de las 15.30 horas, cuando el CICU fue alertado de que un hombre se encontraba inconsciente después de haber sido rescatado del agua. En respuesta, el CICU movilizó a una unidad del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) y una unidad de Soporte Vital Básico (SVB) al lugar del incidente.
A pesar de los esfuerzos heroicos de los servicios médicos, que realizaron maniobras de reanimación al bañista, no pudo ser revivido. Se confirmó su fallecimiento en el lugar, y la autopsia posterior revelará las causas exactas del ahogamiento del hombre.
Una serie de tragedias en playas sin socorristas
Este es el último de una serie de ahogamientos en esta costa, que aún no cuenta con servicio de socorristas. Se espera que el servicio de guardavidas comience el 15 de junio. El primer ahogamiento en este litoral se produjo el jueves al mediodía. Los otros dos incidentes ocurrieron el viernes, cuando dos turistas extranjeros intentaron rescatar a otros bañistas que se encontraban en apuros debido a las corrientes. Trágicamente, los turistas fueron arrastrados por el agua y no pudieron salir.
En un incidente separado que ocurrió el sábado, pero en la playa Basseta de l’Oli en Villajoyosa, los servicios sanitarios lograron estabilizar a un hombre de 69 años que mostraba síntomas de ahogamiento. Alrededor de las 09.40 horas, el CICU fue solicitado para asistir al hombre que se encontraba inconsciente después de haber sido rescatado del agua.
Una unidad del SAMU fue enviada al lugar, y su equipo médico logró estabilizar al bañista. El hombre de 69 años fue trasladado al Hospital Marina Baixa con síntomas de ahogamiento.
Estos incidentes subrayan la necesidad de precaución al nadar en las playas, especialmente en áreas donde no hay socorristas presentes. Se recuerda a los bañistas que deben estar conscientes de sus propias habilidades de natación y ser conscientes de las condiciones del agua, incluyendo las corrientes y la temperatura.
