El impecable desempeño de España en la fase de grupos: deslumbrante habilidad y promesas futbolísticas emergentes
La fase de grupos ha concluido y ha llegado el momento de las valoraciones. En todas ellas, la España de Luis de la Fuente se destaca por su expediente impoluto. Tres victorias en tres partidos, ningún gol en contra y, sobre todo, una sensación de superioridad física, técnica y táctica deslumbrante. Este rendimiento ha encantado a Europa, especialmente en el partido contra Italia, el rival más aristocrático del grupo.
Los jóvenes prodigios que están seduciendo a Europa
La exhibición de Nico Williams y el desparpajo de Lamine Yamal ha seducido a rivales, seguidores y periodistas. Los elogios de los propios italianos fueron particularmente significativos, quienes, pese a perder solo por un gol en propia meta de Calafiori, el nuevo bello de la defensa azzurra, se rindieron ante la exuberancia de los jóvenes extremos españoles.
Galeano y «los niños»
Estos jóvenes prodigios han sido descritos como niños jugando en el patio de la escuela, sin intimidarse ante rivales del nivel de Croacia o Italia. Su audacia ha incorporado en el repertorio de España el desparpajo y el uno contra uno que suman a su histórico juego de posesión. Su descaro ha dejado pasmado al planeta futbolístico.
Lamine Yamal, sin haber firmado todavía una actuación tan concluyente como la de Nico ante Italia, ha asumido con una naturalidad inexplicable su rol de estrella del torneo a sus 16 años. Este adolescente que De la Fuente hizo debutar el pasado mes de octubre con 16 años y 50 días, y que lo hizo marcando a Georgia en su estreno, enfrenta con una bendita inconsciencia a sus adversarios, sin importarle si son el croata Gvardiol o el experimentado Jorginho.
El prodigio del Barcelona: Lamine Yamal
Lamine es un adolescente y lejos de esconderlo lo lleva con una normalidad pasmosa en una jungla de adultos. Se ríe cuando habla de su amigo Nico, al que vacila siempre que puede, habla con veneración de Messi y Neymar, y sostiene con una naturalidad insobornable que sale al campo «a divertirme y lo voy a seguir haciendo». Habla de la pelota en femenino, no del balón en masculino, quitándole con ello el matiz productivo del juego y revelando con ello ese punto lúdico que tiene para él todo esto.
Comparaciones con la leyenda: Messi
En la misma estirpe de Messi se encuentra Lamine. No es una comparación, es una constatación. Lamine tampoco se cree Lamine, lo que «le permite jugar con la alegría de un pibe de barrio», y uno podría suscribir la teoría de Galeano de que Yamal lleva la pelota adentro del pie.
Todos protegen a Lamine. Quieren mantener viva esa ingenuidad y ese desparpajo, al niño que les da algo que no tienen los demás. Yamal y Williams han tejido una complicidad que dará muchas alegrías a España y… sostienen algunos que al Barcelona. Pero el delantero del Athletic tiene otros planes. No entra en sus cálculos, por ahora, saltar a un campo a enfrentarse a sus ‘Leones’. Le llama más la atención el frenesí de la Premier.
Esperemos, como advertía Galeano, que Lamine siga sin creerse Lamine para poder seguir disfrutándole. El adolescente madurará y se hará hombre inevitablemente, pero ojalá nunca abandone el patio del colegio o la plaza del barrio en la que sigue jugando cada vez que salta al césped.
