Lamine Yamal fue el jugador más utilizado por la selección española durante el último parón de la Liga de Naciones. El extremo del Barcelona acumuló 281 minutos, once por encima de los 270 que Luis de la Fuente había establecido como referencia máxima para la mayoría de sus futbolistas.

Un plan de carga que no se cumplió con Lamine

Antes del inicio de la ventana internacional, Luis de la Fuente había diseñado una planificación basada en que la mayor parte de los internacionales disputara como máximo tres de los cuatro partidos, es decir, 270 minutos. El objetivo era compatibilizar la ambición de lograr cuatro victorias con la protección física de los jugadores.

Sin embargo, Lamine Yamal quedó fuera de esa previsión. El futbolista encadenó cuatro encuentros con España sin disfrutar de un descanso completo: jugó 90 minutos ante Inglaterra, 68 frente a Croacia en Sevilla, 45 contra la República Checa en Oviedo y 78 en el segundo duelo ante Croacia, disputado en Split.

De la Fuente ya había explicado su criterio antes de los partidos: «Siempre hemos sacado el mejor equipo para el partido que teníamos que enfrentar. Es lo que hemos hecho durante todo este torneo. Nadie va a jugar, normalmente, más de 270 minutos, que serían tres partidos de los cuatro. Es lo que jugarán la mayoría». La excepción fue Lamine.

La elevada carga de trabajo del extremo del Barcelona

Lamine, el caso más evidente

La exigencia para Lamine no se limita a sus compromisos internacionales. El extremo llegó a la concentración tras haber participado en todos los encuentros oficiales del Barcelona desde el arranque de la temporada 2026-27. Con su club ha jugado ocho partidos, seis de ellos completos, a los que añadió otros cuatro con España.

En conjunto, suma 952 minutos de los 1.080 posibles, lo que equivale al 88,15% del tiempo de juego disponible. Esta carga ha situado su gestión entre las cuestiones principales tanto para la selección como para el Barcelona.

El reparto de minutos durante el parón situó a Marc Pubill, Cubarsí, Cucurella, Laporte y Unai Simón en los 270 minutos. Rodri alcanzó 256; Dani Olmo, 240; Oyarzabal, 216; Baena, 214; y Pedri, 207. Lamine Yamal, en cambio, llegó a los 281.

Aunque los once minutos adicionales representan una diferencia reducida en términos absolutos, adquieren relevancia porque el seleccionador había fijado los 270 como el tope de carga previsto para tres partidos completos de los cuatro disputados.

Las bajas obligaron a modificar la planificación

Una convocatoria condicionada desde el inicio

Las lesiones y molestias alteraron el plan de De la Fuente incluso antes de la concentración en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Pedro Porro fue el primer descarte de la lista de 26 tras lesionarse con el Tottenham, por lo que no llegó a viajar y fue sustituido por Iván Fresneda.

Posteriormente, Eric García se lesionó durante el calentamiento previo al partido ante Inglaterra y regresó a Barcelona para recuperarse. En el Pizjuán, Grimaldo tuvo que detenerse también durante el calentamiento. Tras el encuentro de Sevilla, Nico Williams y Ferran Torres sintieron molestias y abandonaron la concentración.

En todos esos casos, el técnico aplicó el criterio de «riesgo cero». No obstante, las ausencias modificaron la distribución de minutos y dieron entrada a jugadores que inicialmente contaban con un papel más secundario, como Robin Le Normand, Fran García y Carlos Espí.

Después de la victoria ante la República Checa, De la Fuente reconoció la dificultad de conjugar los resultados con el cuidado de sus futbolistas: «Es difícil mantener el equilibrio entre los resultados y la salud de los jugadores. Hacemos lo que podemos. Los partidos hay que ganarlos, pero lo principal es la salud. A ver si no hay más lesiones. Seguro que de aquí al martes alguno va a notar más el cansancio. Los rivales también».

España sale reforzada, pero con una exigencia física elevada

España cerró el parón con resultados positivos y buenas sensaciones, aunque el coste físico obliga a mantener la atención sobre la carga de sus internacionales. De la Fuente puede planificar rotaciones, distribuir esfuerzos y fijar límites, pero las circunstancias de cada partido condicionan después el desarrollo de esa hoja de ruta.

El ejemplo más claro fue el de Lamine Yamal: el seleccionador había marcado una referencia de 270 minutos y el jugador del Barcelona terminó el parón con 281.