Un plan de regadío amenaza un acuífero y un pinar de 1.100 hectáreas

El proyecto de regadío promovido por una comunidad de regantes en la comarca de El Carracillo, Segovia, ha generado una ola de protestas entre los vecinos de la región. El proyecto, que se encuentra en sus etapas finales de aprobación por la Junta de Castilla y León, representa una amenaza para la ecología local, incluyendo un hermoso pinar que podría ser destruido, el acuífero subterráneo y el río Cega.

A pesar de su enfoque en el cultivo industrial de la fresa, los críticos argumentan que el proyecto va más allá de su alcance inicial y tiene el potencial de causar un daño irreparable al medio ambiente local. El proyecto implica la expropiación de 900 parcelas de pinar, abarcando un total de 1.100 hectáreas de terreno forestal que, según los críticos, quedará «destrozado».

Además de la destrucción del pinar, existe un creciente temor por el daño que sufrirá el acuífero subterráneo ubicado debajo de él. El agua de este acuífero se utilizará para regar los nuevos cultivos, un cambio significativo en comparación con el tradicional regadío familiar que existía en la zona. Los residentes sostienen que la industrialización del sector agrario en las últimas décadas ha resultado en una sobreexplotación y contaminación del acuífero.

Para solucionar los problemas del acuífero, se ha propuesto la recarga del mismo con aguas del río Cega. Sin embargo, los críticos sostienen que esto comprometerá la funcionalidad ecológica del río.

El proyecto también prevé la construcción de dos balsas de infiltración, 82 sondeos para extraer el agua, y una balsa de regulación con capacidad de 160.000 metros cúbicos. Además, requerirá una amplia red de caminos, tuberías, sondeos, líneas eléctricas, etc., que se ubicarán en el pinar de los vecinos de Gomezserracín.

Los residentes, que se autodenominan «habitantes de la Tierra de Pinares», han expresado su preocupación por el impacto del proyecto en la conservación del pinar. Ademas, advierten que el proyecto puede causar la contaminación del acuífero por nitratos, arsénico, y otros contaminantes, lo que podría afectar el abastecimiento de agua potable a los pueblos circundantes.

A pesar de las protestas, la Junta de Castilla y León ha defendido el proyecto, destacando los efectos positivos que tendrá en la economía agraria de la zona. La Junta ha recordado su compromiso con la región y ha señalado que se invertirán un total de 30 millones de euros en la modernización del regadío.

La Junta sostiene que el auge de los cultivos hortícolas y el asentamiento de la industria agroalimentaria asociada han tenido una gran repercusión en la mejora de la densidad de población en el medio rural. En la zona del Carracillo, hay 18 habitantes por kilómetro cuadrado, en comparación con la media de Castilla y León, que es de nueve habitantes.

Las obras de la tercera fase del plan de regadío permitirán el riego modernizado en 3.000 hectáreas, de las cuales se podrán regar cada año unas 1.500 hectáreas, según la Junta.