La nueva regulación del Sistema Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS) está causando revuelo en el sector marítimo europeo. En un esfuerzo por acelerar la transición hacia tecnologías limpias, la normativa obliga a las compañías marítimas a compensar económicamente sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Esta medida, que se implementó a partir del 1 de enero de este año, ha desencadenado protestas en los puertos de una docena de países europeos.
El sector marítimo, responsable del 4% de las emisiones de gases en Europa, anteriormente estaba exento de este tipo de regulaciones. Sin embargo, ha sido incorporado al EU ETS, el mecanismo principal de la Unión Europea para reducir las emisiones de GEI. Esta medida se alinea con estrategias similares ya implementadas en otros sectores como la aviación y las actividades más contaminantes, como las refinerías, cementeras, la siderurgia y la producción de vidrio.
Las empresas marítimas, al igual que otros sectores, ahora deben adquirir derechos de emisión que correspondan a la cantidad de GEI que liberan. Este sistema, que pone un precio a la acción de contaminar, busca acelerar la transición de las compañías marítimas hacia prácticas más sostenibles y tecnologías limpias. El EU ETS representa el mayor comercio internacional de carbono en el mundo.
La normativa afecta a todos los barcos de más de 5.000 toneladas y se aplica a todas las emisiones de CO₂ emitidas en rutas entre puertos de la UE y al 50% en líneas con entrada o salida de la UE. La implementación se lleva a cabo de forma gradual. Desde enero, las compañías deben abonar los derechos por el 40% de las emisiones de CO₂; en 2025, por el 70% y, a partir de 2026, por el 100%.
Sin embargo, la medida ha provocado protestas en el sector portuario y la cadena logística marítima. Las compañías aseguran que su aplicación provocará que los buques procedentes de América y Asia hagan escala en puertos del norte de África, fuera de la UE, para evitar un aumento de costes.
En cuanto al impacto que la medida ha tenido hasta la fecha, los datos no reflejan una afectación significativa de la entrada en vigor del pago por derechos de emisión. El tráfico de mercancías creció en el Puerto de Barcelona un 5,7% en los dos primeros meses del año y en Algeciras cerca de un 10%. Sin embargo, los puertos europeos han hecho un frente común y han reclamado en diversas ocasiones una moratoria para que el pago de emisiones se implante cuando la Organización Marítima Internacional (OMI) lo imponga a nivel global, algo que no sucederá, como muy pronto, hasta finales de 2025.
En cuanto al impacto en las navieras y los consumidores, diversas organizaciones coinciden en que el impacto se limita a los puertos, ya que las navieras están cargando los sobrecostes a los clientes. Un estudio de Transport & Enviroment (T&E) indica que las navieras “se están beneficiando de esta medida” porque están cargando unos sobrecostes elevados. De hecho, la investigación de T&E ha analizado 565 viajes de 20 buques diferentes de cada una de las cuatro mayores navieras europeas: Maersk, MSC, CMA CGM y Hapag-Lloyd. Se calcula que Maersk obtiene los mayores beneficios por recargo, con una media de 60.000 euros por viaje, seguido de MSC (25.000 euros), Hapag Lloyd (23.000 euros) y CMA CGM (14.000 euros).
T&E indica que los costes del ETS son mínimos en comparación con los recargos que se están aplicando en respuesta a la interrupción del comercio en el Mar Rojo. Pese a estos sobrecargos, “el aumento de los gastos de envío tienen un impacto muy marginal” en los costes finales de las mercancías. Coincide con ello Óscar Calvo, director ejecutivo de JCV Shipping, quien sostiene que “el coste por contenedor es residual, no tiene que afectar a operaciones de compraventa internacional, afecta más a la pérdida de negocio a los puertos por pérdida de transbordo”. Para Calvo, “si las navieras repercuten los costes y cumplen con la normativa, no van a cambiar sus operaciones. Las experiencias previas, como ocurrió durante la pandemia, nos muestran que las navieras aprovechan estas ocasiones para incrementar los precios del transporte”.
