El consejero delegado de Orange-MásMóvil, Meinrad Spenger (d), posa junto al director general de operaciones, Germán López (i), y el director financiero, Ludovic Pech (c), durante la presentación de la nueva compañía que ha echado a andar tras su fusión en Pozuelo de Alarcón, Madrid, este miércoles.

En una jugada de gran alcance en el mercado español de las telecomunicaciones, el recién formado MásOrange ha comenzado a operar como líder del sector en términos de usuarios, superando a su competidor, Telefónica, con más de 37 millones de clientes. Esta fusión entre Orange España y MásMóvil ha sido guiada por Meinrad Spenger, el CEO del nuevo gigante de las telecomunicaciones, quien ha dado a conocer la marca comercial y el logotipo de la compañía.

MásOrange ha anunciado un audaz plan de inversiones que asciende a 4.000 millones de euros para los próximos tres años, reforzando su compromiso con España y su ambición de competir en el mercado español. Esta inversión se produce tras la aprobación de la fusión por parte de la Comisión Europea después de dos años de preparativos.

Según José Luis Escrivá, ministro para la Transformación Digital, este plan de inversión se centrará en infraestructuras digitales fijas y móviles durante los próximos años. Con un enfoque especial en el despliegue de redes 5G y la conexión de 6 millones de unidades inmobiliarias adicionales con fibra óptica, MásOrange tiene como objetivo alcanzar la cobertura del 90% de la población española con la nueva generación de comunicaciones móviles, desde el 80% actual.

Spenger ha enfatizado que MásOrange es un proyecto de crecimiento y que la empresa ya ha asegurado la financiación para su plan de inversión de 4.000 millones de euros. Ha descartado la idea de distribuir dividendos en los primeros años, prefiriendo centrarse en las inversiones que refuercen la presencia de la compañía en el mercado.

El nuevo CEO ha asegurado que no existen planes para despidos forzosos. En cambio, la empresa está abierta a salidas voluntarias para aquellos empleados que no se sientan cómodos con los cambios que se avecinan.

El accionariado de la nueva compañía se repartirá equitativamente entre los accionistas de Orange y MásMóvil, gracias a un juego de contrapesos financieros destinado a equilibrar las diferentes valoraciones de ambas empresas. Este reparto se realizará a través de un ‘megadividendo’ que se distribuirá entre los actuales dueños de las dos empresas fusionadas.

La nueva joint venture se endeudará con un préstamo milmillonario para abonar un ‘superdividendo’ a los accionistas de Orange y a los de MásMóvil. Esta retribución extraordinaria a los accionistas ha aumentado hasta los 6.050 millones de euros.

Existen indicios de que este equilibrio inicial 50/50 se romperá y Orange tomará el control de la nueva compañía en caso de una futura salida a bolsa. Según el pacto de fusión de 2022, Orange podría tomar una posición mayoritaria con el tiempo y si la compañía se hace cotizada.

En este sentido, el grupo francés Orange tiene la posibilidad de tomar un 1% adicional en un plazo de entre 24 y 42 meses desde el cierre de la fusión. La CEO del grupo, Christel Heydemann, ha reconocido que planea no distribuir el dividendo extraordinario entre sus accionistas, sino guardarlo para poder ejecutar esa compra adicional con la que tomar el control de la futura fusión Orange-MásMóvil.

Spenger ha confirmado que la salida a bolsa es una opción, aunque no es probable en los próximos dos o tres años. Como una muestra de la importancia de la empresa, señaló: «Si ahora fuéramos una empresa cotizada, estaríamos en el Ibex 35».

Por Daniel