Macrogranja de cerdos.

El lobby de la industria cárnica y láctea europea obstaculiza la política climática de la UE

Un nuevo estudio realizado por el think tank británico InfluenceMap ha revelado que las grandes industrias cárnicas y lácteas europeas han logrado «debilitar notablemente» varias políticas climáticas clave de la Unión Europea (UE) en los últimos años. Incluso tres de estas políticas parecen haberse estancado por completo.

La investigación señala que estas poderosas corporaciones han empleado una serie de estrategias de promoción para paralizar las políticas de la UE destinadas a abordar las emisiones de gases de efecto invernadero del ganado y promover la transición a dietas sostenibles.

Según el informe, las diez mayores compañías cárnicas y lácteas, junto con las cinco mayores asociaciones empresariales, han participado en intensos esfuerzos que han afectado de manera importante a las políticas climáticas impulsadas por la UE. Como resultado de esta presión, dos políticas han sufrido un «debilitamiento significativo»: la estrategia ‘De la granja a la mesa‘, que busca que los sistemas alimentarios sean justos, saludables y respetuosos con el medio ambiente, y la revisión de la Directiva sobre Emisiones Industriales, que regula las emisiones contaminantes de las explotaciones agrícolas europeas, incluido el metano.

El poder del lobby

Además, la presión ejercida por estas corporaciones también ha provocado el estancamiento de otras tres políticas: el Marco de Sistemas Alimentarios Sostenibles; la revisión de la política de promoción de productos agrícolas y alimentarios de la UE, y la revisión del programa escolar de consumo de frutas, hortalizas y leche.

Los hallazgos de la investigación indican que el retroceso en la política climática y ambiental en Europa no puede explicarse únicamente por la presión de las protestas campesinas observadas en los últimos meses.

«Los productores de carne y lácteos, y las asociaciones industriales que los representan, utilizan una combinación de construcción narrativa estratégica y compromiso político detallado que refleja las tácticas de la industria de los combustibles fósiles para obstruir la política climática que aborda las emisiones del sector», señala el informe.

Estos sectores emplean «narrativas engañosas similares a través de mensajes públicos estratégicos para sembrar dudas y socavar la necesidad de abordar las emisiones de gases de efecto invernadero del sector cárnico y lácteo», concluyen los investigadores.

Además, el informe sugiere que el Partido Popular Europeo (PPE) parece haber cedido a la presión de este ‘lobby’ y ha adoptado las narrativas del sector para «oponerse a una legislación que también puede haber contribuido a frustrar el éxito de estas políticas».

La influencia de las narrativas

El informe también destaca cómo la industria cárnica y láctea ha utilizado estrategias similares a las empleadas por el sector de los combustibles fósiles para influir en los responsables políticos y modificar las narrativas públicas y la formulación de políticas relacionadas con el consumo de estos productos.

Por ejemplo, la industria ha promovido dos discursos principales: enfatizar en la importancia social de la ganadería y restar importancia a su papel como uno de los impulsores del cambio climático.

El estudio destaca que las asociaciones Sindicato Europeo de Ganadería y Carne (UECBV), European Livestock Voice y el Copa­Cogeca han subrayado a través de múltiples canales la importancia del consumo de ganado para el bienestar humano. También señala que la empresa productora de carne Vion Food Group afirma que la carne es «un alimento esencial».

Contrariamente, un estudio de EAT­Lancet en 2019 indicó que las dietas saludables y sostenibles consisten en «una baja cantidad de alimentos de origen animal» y que «la adopción de una dieta de este tipo podría evitar 11,1 millones de muertes al año en 2030».

Además, el productor de carne Tönnies Group resta importancia al impacto de las emisiones de metano de la agricultura, afirmando que los productos alimenticios de la empresa «mantienen ciclos naturales» y que las emisiones de metano eran parte de un «ciclo continuo».

Esto contrasta con los hallazgos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en el ‘Informe sobre el cambio climático de 2021 sobre la base de las ciencias físicas’, que establece que las emisiones de metano del sector agrícola, particularmente el ganadero, están aumentando y enfatizan la necesidad de revertir esta tendencia.

El papel de las empresas

El análisis sugiere una división entre diferentes partes del sector cárnico y lácteo, donde las empresas centradas en bienes de consumo, como Unilever y Nestlé, parecen participar más positivamente en las políticas de la UE cubiertas por este informe que las empresas productoras de carne y lácteos, como Arla y Danish Crown.

«Sin políticas basadas en la ciencia que aborden el sector, no parece probable que las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura europea se reduzcan en línea con 1,5°C», alerta Venetia Roxburgh, responsable del programa de la UE en InfluenceMap.

InfluenceMap, integrado por expertos independientes, sin fines de lucro, que proporciona análisis a inversores, empresas y medios de comunicación, basados en datos y evidencias, sobre cuestiones relacionadas con la energía y el cambio climático.

Para más detalles sobre el estudio, el informe completo puede encontrarse en: https://influencemap.org/site//data/000/028/InfluenceMap_Meat-Dairy-Climate-Policy-Engagement_May2024_Embargoed.pdf.

Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es.