«Es extremadamente peligrosa por su pretensión de igualar a todos»

El Vaticano ha publicado un texto titulado ‘Dignitas infinita’, a través del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en el que se destacan diversas cuestiones que considera violaciones graves de la dignidad humana. Entre ellas, se incluyen la teoría de género, la gestación subrogada, el cambio de sexo, la poligamia, el tratamiento de las personas con discapacidad, la violencia digital, la pobreza extrema, la discriminación hacia la mujer, la guerra, la trata de personas y los abusos sexuales.

La declaración amplía la perspectiva tradicional que ha mantenido la Iglesia de defender la vida humana «desde su concepción a la muerte natural», que condenaba el aborto y la eutanasia. Ahora, el Vaticano incorpora cuestiones del reciente magisterio pontificio que amplían los temas bioéticos. La intención es superar la dicotomía entre quienes se enfocan exclusivamente en la defensa de la vida naciente o moribunda y aquellos que se centran solo en la defensa de los pobres y migrantes.

La declaración es resultado de un esfuerzo iniciado en 2019 y recoge las enseñanzas de los últimos Papas, destacando especialmente las de Francisco. En las notas, el Papa Francisco es citado directamente hasta en 61 ocasiones, en comparación con las 9 de Juan Pablo II, las 6 de Benedicto XVI y las 3 de Pablo VI. Además, el documento conmemora el 75° aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos y reafirma «la indispensabilidad del concepto de dignidad de la persona humana dentro de la antropología cristiana».

El texto aporta una explicación teológica de la dignidad de la persona y sus principios fundamentales. Se incluye una lista de «algunas graves violaciones de la dignidad humana», que abarca «todo lo que es contra la vida misma, como cualquier tipo de homicidio, el genocidio, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario»; y también «todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas infligidas al cuerpo y a la mente, las coacciones psicológicas».

Se añade «todo lo que ofende la dignidad humana, como las condiciones de vida subhumanas, las encarcelaciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, el mercado de mujeres y jóvenes, o aún las ignominiosas condiciones de trabajo, donde los trabajadores son tratados como simples instrumentos de ganancia, y no como personas libres y responsables». Se menciona también la pena de muerte que «viola la dignidad inalienable de cada persona humana más allá de cualquier circunstancia».

El documento se refiere a la «teoría de género» y reafirma que se debe evitar «todo signo de discriminación injusta y toda forma de agresión y violencia hacia las personas homosexuales». Sin embargo, critica la teoría de género, «que es extremadamente peligrosa porque borra las diferencias en la pretensión de hacer a todos iguales». La Iglesia recuerda que la «vida humana, en todas sus componentes, físicas y espirituales, es un don de Dios, que debe ser acogido con gratitud y puesto al servicio del bien». En este contexto, la teoría de género «quiere negar la mayor diferencia posible entre los seres vivos: la sexual».

El cambio de sexo también se juzga negativamente, al correr el riesgo de atentar contra la dignidad única que la persona ha recibido desde el momento de la concepción. Sin embargo, se aclara que no se excluye la posibilidad de que una persona afectada por anomalías de los genitales pueda recibir asistencia médica para resolver dichas anomalías.