Tras una serie de desacuerdos diplomáticos, parece que un deshielo está en marcha entre España y Argelia. El cambio en la posición histórica del Gobierno español respecto al Sáhara Occidental y su apoyo a las posturas autonomistas defendidas por Marruecos había causado un choque diplomático entre ambas naciones. Sin embargo, a fines del año pasado, Argel dio un paso significativo hacia la normalización de las relaciones diplomáticas al enviar un nuevo embajador a Madrid tras más de un año y medio sin representación.
Este impasse diplomático ha tenido un impacto directo en las relaciones comerciales entre ambos países. El comercio hacia Argelia ha caído a mínimos históricos, provocando un agujero de miles de millones en la balanza comercial española. Pero recientemente, Argelia ha comenzado a levantar parcialmente la prohibición de importación de productos españoles, lo que está ayudando a reconducir la situación, aunque de momento de manera tímida.
En junio de 2022, el Gobierno de Argelia decidió congelar los pagos de productos importados desde España, lo que resultó en un bloqueo casi total. Sin embargo, en enero, la Asociación de Banca de Argelia autorizó la realización de pagos para la importación de productos avícolas y carne roja fresca procedentes de España.
El Ministerio de Asuntos Económicos, Comercio y Empresa de España ha destacado «ligeros avances y un paulatino restablecimiento progresivo de las relaciones comerciales». Sin embargo, también advierten que esta medida afecta a un sector muy específico y es una necesidad prioritaria para Argelia.
Este boicot comercial ha tenido graves repercusiones para las exportaciones españolas. Entre junio de 2022 y noviembre de 2023, España solo realizó exportaciones por valor de 387 millones de euros, en comparación con los más de 2.700 millones de euros en los dieciocho meses anteriores. Este choque diplomático ha provocado un agujero de más de 2.300 millones en las ventas de las empresas españolas a Argelia en solo año y medio.
A pesar de que Argelia está comenzando a levantar el bloqueo comercial, algunos sectores exportadores españoles, como el de productos de papel y sus derivados, aún no ven ninguna mejora. Saica, la mayor papelera española, solía vender a Argelia productos por valor de 110 millones de euros, pero tras el estallido de la crisis, dejó de exportar directamente al país.
El bloqueo también ha afectado especialmente a los puertos españoles que solían tener a Argelia como destino principal de sus conexiones, como el de Castellón. Antes del bloqueo, Castellón era un importante punto de tráfico de mercancías hacia Argelia, especialmente productos relacionados con la cerámica. Sin embargo, el bloqueo ha provocado una pérdida del 97% de ventas.
Esta semana, el ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, realizará una visita oficial a Argelia, lo que podría marcar el final de la fase dura de la crisis bilateral y el inicio de un acercamiento diplomático más sólido.
Esta crisis diplomática se originó cuando el Gobierno de Abdelmadjid Tebboune retiró a su embajador y ordenó el bloqueo, en represalia al apoyo de Pedro Sánchez a Marruecos en su plan para incorporar de iure el Sáhara Occidental. Argelia ha sido un firme apoyo del Frente Polisario, enemigo de Marruecos.
Los analistas sugieren que este deshielo puede deberse a dos posibles motivos. Por un lado, el hecho de que Pedro Sánchez tenga una legislatura de cuatro años por delante y, por otro, la posición del presidente socialista sobre el conflicto en Gaza, en la que defendió públicamente las vidas de los civiles palestinos ante los bombardeos israelíes, lo que podría haber tenido un impacto positivo en Argelia, un gobierno fuertemente pro-palestino.
