El número de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha aumentado de manera alarmante en Catalunya y el resto del mundo. Según se ha informado, el número de casos ha aumentado en un 250% en solo una década. Uno de cada 81 catalanes padece esta condición, y en EEUU, los estudios indican que la cifra es de uno de cada 34. La alteración del desarrollo es un aspecto fundamental de este trastorno, afectando la comunicación y los intereses. Se estima que 75.000 catalanes viven con esta condición, que a menudo es infradiagnosticada, especialmente en mujeres.
El TEA puede implicar una discapacidad intelectual, pero no siempre es el caso. Según Neus Payerol, presidenta de la Federació Catalana d’Autisme, aunque se ha avanzado en el diagnóstico, esto no justifica el aumento de la prevalencia. La entidad ha organizado una rueda de prensa con motivo del Día Mundial del Autismo, celebrado el pasado 2 de abril, para abordar la situación.
La directora gerente de la Federació Catalana d’Autisme, Marta Campo, ha destacado la falta de investigación en torno al autismo. Según ella, «no hay más datos porque no se investiga más«. La entidad reclama que la atención al autismo se convierta en una prioridad en los presupuestos, ya que actualmente «no hay un censo de personas con autismo».
La Federació Catalana d’Autisme, que lleva diez años en funcionamiento, ha denunciado la falta de «políticas concretas» y el «ninguneo» de la Administración hacia el colectivo. En su opinión, sus demandas «no son escuchadas», lo que repercute en la calidad de vida de las personas con TEA.
El acceso a la sanidad pública y a la escuela inclusiva es otro de los problemas que enfrentan las personas con TEA. Los profesionales de la salud a menudo carecen de la formación necesaria para tratar a las personas con autismo, y no existe un protocolo al respecto. Como resultado, muchas familias se ven obligadas a buscar ayuda en fundaciones y especialistas privados.
El infradiagnóstico es especialmente preocupante en el caso de las mujeres. Se estima que un 70% de las mujeres con TEA permanecen sin diagnosticar, en gran medida debido a un sesgo de género en los diagnósticos médicos de TEA. Las mujeres con TEA no diagnosticado tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental, realizar intentos de suicidio y sufrir violencias.
Durante la rueda de prensa, la Federació Catalana d’Autisme, que representa a 12.000 familias de toda Catalunya, ha leído un manifiesto. En este documento, se denuncia el colapso de muchos servicios debido al aumento de casos de autismo. Los servicios son escasos y no especializados, y no se tiene en cuenta cómo son, cómo piensan, cómo se comunican y cómo interactúan las personas con TEA.
El manifiesto también destaca que las personas con autismo tienen una esperanza de vida hasta 16 años menor que la población neurotípica debido a la falta de servicios sanitarios especializados. Además, «Catalunya no dispone de ningún centro hospitalario con protocolos asistenciales específicos para la atención a las personas autistas adultas», se afirma en el texto.
Otro problema destacado es el envejecimiento prematuro de las personas con autismo, quienes tienen derecho a escoger dónde quieren vivir en su vejez. La entidad acusa a la Administración de «maltrato institucional» y denuncia la vulneración de derechos de las personas con autismo en todas sus etapas vitales. Finalmente, la Federació Catalana d’Autisme pide a los políticos, de cara a las próximas elecciones autonómicas y europeas, que escuchen al colectivo y desarrollen políticas concretas para mejorar su calidad de vida.
