«No vieron o no quisieron ver algo que se aprende en las facultades de Derecho»

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha rescatado del olvido a una de sus figuras más icónicas, Manuel Chaves, tras una revisión del caso ERE por la mayoría progresista en el Tribunal Constitucional (TC). Chaves, quien presidió la Junta de Andalucía durante casi dos décadas (1990-2009) y fue secretario general del PSOE andaluz durante 16 años (1994-2010), volvió este jueves a la que otrora fue su ‘casa’ para reivindicarse y evocar su pasado, a pesar del escándalo de corrupción que sigue generando condenas en la Justicia andaluza relacionado con el desvío masivo de fondos públicos en la Consejería de Empleo durante su mandato.

Durante una comparecencia ante los medios de comunicación en la sede del PSOE andaluz en la calle San Vicente de Sevilla, Chaves se presentó como una víctima de un plan político y mediático para borrar los 30 años de gestión de su partido, y atribuyó al Partido Popular (PP) y a los medios de comunicación las mentiras y difamaciones que habían ensuciado su nombre. Según Chaves, el objetivo era desalojar al PSOE del poder.

Chaves se defiende de las acusaciones

Chaves también incluyó en esta «operación» a los jueces que lo investigaron, juzgaron y condenaron, a quienes criticó por una presunta falta de conocimiento en Derecho administrativo. El expresidente, que tiene un doctorado en Derecho, afirmó que los jueces no reconocieron o no quisieron reconocer que una ley no puede ser ilegal por definición. Chaves abandonó abruptamente su carrera política después de que el caso ERE le obligara a renunciar como diputado por Cádiz en el Congreso en 2015. El TC ha anulado parcialmente la pena de Chaves, considerando que la elaboración de los anteproyectos de ley y su aprobación no pueden constituir un delito de prevaricación.

En las cuentas autonómicas se incluía un programa de ayudas que distribuyó 680 millones de euros sin ningún procedimiento que lo regulara, sin publicidad y sin fiscalización, lo que provocó el desvío de fondos públicos a fines distintos al que estaba determinado. Más de 70 personas, algunas de ellas allegadas a cargos del PSOE, se beneficiaron económicamente del fondo de los ERE. Al ser preguntado sobre los casos de fraude que están siendo condenados en piezas separadas de esta macrocausa de corrupción, Chaves insistió en su completa ignorancia sobre el manejo del dinero que estaban haciendo sus subordinados.

Además, Chaves insinuó que los jueces, al menos al inicio del proceso, se prestaron al juego político: «Hubo interferencias políticas que condicionaron el proceso de los ERE», afirmó.

Según Chaves, el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, le llamó para felicitarle tras el alivio de su condena. Sánchez también le pidió que transmitiera su felicitación al resto de los ex altos cargos socialistas condenados que han salido de prisión o han visto anuladas sus penas de inhabilitación tras obtener el amparo del Constitucional.

El TC anuló la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla del 19 de noviembre de 2019, que inhabilitó a Chaves durante nueve años por un delito continuado de prevaricación en el caso de los ERE fraudulentos. Siete magistrados del TC, elegidos a propuesta del PSOE, instaron al tribunal a dictar una nueva resolución rebajando la pena impuesta tras considerar insuficientes las pruebas que lo incriminaban por el reparto arbitrario de 680 millones de euros en ayudas entre empresas durante los años 2000 y 2009.

La implicación de Manuel Chaves en el caso ERE llevó al PSOE andaluz a eliminar cualquier recuerdo sobre su labor al frente del partido. Antes de llegar a la Junta, Chaves había sido ministro con Felipe González y, después de dejar la Presidencia autonómica, vicepresidente en el gobierno de Zapatero. Chaves había sido borrado por completo de la memoria del PSOE tras su imputación, aunque, a diferencia de su sucesor en la Junta, José Antonio Griñán, él se dejaba ver en algunos actos institucionales en Sevilla.

Manuel Chaves fue uno de los protagonistas de la famosa ‘foto de la tortilla’ tomada en 1974 en los pinares de La Puebla del Río, al sur de la provincia de Sevilla, que congregó a los dirigentes del ‘clan andaluz’ que acabarían alcanzando el Gobierno en las elecciones de 1982.