Archivo - Una torre de control en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat, a 19 de noviembre de 2021, en El Prat de Llobregat, Barcelona, Catalunya (España)

Aena, el operador aeroportuario español, ha descartado la posibilidad de ceder la gestión del aeropuerto de Barcelona-El Prat a la Generalitat catalana, una operación similar a la acordada anteriormente por el Gobierno con ERC para transferir la administración de Rodalies, el servicio de trenes de cercanías en Cataluña. El presidente de Aena, Maurici Lucena, calificó la transferencia del segundo aeropuerto más grande de la red de Aena, después de Madrid-Barajas, como «prácticamente imposible».

Aena, que fue parcialmente privatizada en 2015, está controlada en un 51% por el Estado español a través de la empresa estatal Enaire. Lucena subrayó que la condición de Aena como una empresa con accionistas tanto públicos como privados, junto con la regulación legal de la compañía a través de la Ley 18/2014, hace que la transferencia del aeropuerto a Cataluña sea «extraordinariamente difícil». El presidente de Aena también enfatizó que no se ha planteado el debate sobre la transferencia en la actualidad, a diferencia de lo que sucedió en el pasado.

«Los accionistas privados y también el público son conscientes de que nuestro segundo activo más grande es el aeropuerto de Barcelona. Y el compromiso de los directivos de la compañía es adoptar decisiones que solo beneficien a sus accionistas», explicó Lucena. El presidente de Aena hizo estas declaraciones en un encuentro con los medios de comunicación el mismo día que presentó el plan estratégico de la compañía, que prevé llegar a 310 millones de pasajeros y aumentar la rentabilidad en un 20% para 2026.

Hace más de dos años, se detuvo la operación para ampliar el aeropuerto de Barcelona-El Prat debido a la falta de apoyo de la Generalitat al proyecto por razones ambientales. Aena insiste en que considera «un grave error» el bloqueo, ya que «afecta y afectará a la competitividad de la economía catalana y, por ende, a la española».

Lucena contrapuso la gran ampliación que se va a emprender en el aeropuerto de Madrid-Barajas con la negativa en El Prat, y predijo que será «un freno para Cataluña, para su economía y para la movilidad de sus ciudadanos». «La pelota sigue estando en el tejado del Govern catalán», sentenció.

La falta de consenso político e institucional frustró una macrooperación de 1.700 millones de euros para aumentar la capacidad del aeropuerto de Barcelona y evitar su saturación futura. El proyecto debería haberse completado en 2031. Después de unas negociaciones que parecían que culminarían con éxito, el gobierno regional cambió de opinión y reformuló el proyecto para no afectar el entorno ambiental del aeropuerto, especialmente el estanque de la Ricarda. Este cambio de posición resultó en la paralización de la ampliación.

A pesar de que la ampliación de El Prat está estancada y no hay perspectivas de reactivación a corto plazo, Aena mantiene sus planes para llevar a cabo una macrooperación inmobiliaria en los terrenos adyacentes al aeropuerto de Barcelona, así como en Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia, y más adelante en otros lugares. «El proyecto inmobiliario de Madrid será el primero. En Barcelona, nos gustaría, pero es todo muy complicado allí. Y me preocupa porque eso no sucede en otras comunidades autónomas», señaló.

Los planes de Aena incluyen la construcción de una ciudad aeroportuaria en El Prat con una extensión de 151 hectáreas para promover el desarrollo de oficinas y servicios. Los primeros pasos contemplados son la construcción de un hotel y un polo logístico cerca de la Terminal 2 del aeropuerto de Barcelona entre este año y 2025, que continuarán a partir de 2026 con áreas de servicios y más activos logísticos tanto en la Terminal 1 como en la Terminal 2, así como la construcción de hangares.

Por último, Aena está preparando una reforma del edificio de la Terminal 1 de El Prat, pero no está vinculada al gran proyecto de ampliación paralizado, que incluye la ampliación de las pistas de despegue y aterrizaje. La empresa planea cambiar las máquinas utilizadas para el control de seguridad del equipaje de mano por otras de mayor tamaño que requieren más espacio para evitar inconvenientes a los viajeros, por lo que pretende mover la fachada de la Terminal 1 para dar mayor amplitud al interior del edificio.

Por Daniel