Se registra la primera muerte de una morsa por gripe aviar en el Ártico

En un alarmante giro de eventos, una morsa que fue encontrada muerta el verano pasado en el archipiélago noruego de Svalbard en el Ártico, sucumbió debido a la gripe aviar, según afirmó un investigador noruego. Este es el primer caso registrado de gripe aviar en este tipo de mamífero marino, según declaró Christian Lydersen, investigador del Instituto polar noruego.

La morsa fue descubierta en la isla de Hopen, un remoto paraje en el Ártico. Una muestra tomada del animal fue analizada en un laboratorio alemán, y los resultados mostraron que la morsa había estado contaminada por el virus de la gripe aviar. Sin embargo, la muestra era demasiado pequeña para determinar si se trataba de la cepa H5N1 o H5N8. Aun así, este hallazgo representa la primera vez que se registra la gripe aviar en una morsa, según reiteró Lydersen.

Durante el año pasado, se han encontrado alrededor de seis morsas muertas en las islas Svalbard, que se encuentran a unos 1,000 kilómetros del Polo Norte y a mitad de camino entre la Noruega continental. Es posible que algunos de estos animales también hubieran contraído la gripe aviar, según mencionó Lydersen. Las morsas, que pueden pesar hasta dos toneladas, se alimentan principalmente de moluscos, mariscos y crustáceos, y ocasionalmente de aves marinas.

Este caso ha generado preocupación entre los expertos en salud animal. Frank Wong, microbiólogo molecular del Laboratorio Australiano de Salud Animal CSIRO, señaló que la transmisión del virus a la morsa representa una amenaza significativa para los mamíferos marinos. Se sabe que animales como leones marinos y lobos marinos ya han muerto previamente a causa de esta enfermedad.

La gripe aviar es un «virus adaptado a las aves«, que se transmite principalmente a través de aves como patos y gansos. La infección esporádica y la propagación de la gripe aviar en los mamíferos probablemente se deba a que los mamíferos ingieren aves muertas infectadas y viven en colonias en estrecho contacto con otros animales.

Lydersen subrayó la importancia de monitorear la evolución de esta situación, ya que las morsas tienden a agruparse en los meses de verano cuando el hielo se derrite. Existe también el riesgo de que un oso polar pueda contraer el virus si come el cadáver de una morsa infectada.

La gripe aviar ya ha causado la muerte de un oso polar en Alaska, según informaron las autoridades estadounidenses. Además, cientos de miles de mamíferos marinos han muerto por este virus en Sudamérica, según el Comité Científico de Investigación Antártica.

Este incidente pone de manifiesto la necesidad de incrementar las medidas de vigilancia y control para proteger a las morsas y otros mamíferos marinos del virus de la gripe aviar, una enfermedad que hasta ahora se consideraba mayormente una amenaza para las aves. La muerte de la morsa en Svalbard es un recordatorio de que el alcance de la gripe aviar puede ser más amplio de lo que se pensaba anteriormente.