En un nuevo desarrollo preocupante que pone de relieve la violencia en el fútbol regional, un incidente perturbador ocurrió durante un partido de la Tercera Catalana (grupo 2) entre los equipos del Cassà y el Cristinenc. El duelo tuvo lugar en el Municipal de Cassà de la Selva el pasado sábado, resultando en una victoria para el equipo local gracias a los goles de Jordi Boadas y Aitor Fernández, marcando un 2-0 a favor del Cassà. Sin embargo, el foco de atención se desplazó rápidamente de este logro deportivo a un acto de agresión sin precedentes.
Adrià González Notario, un jugador del Cassà, fue víctima de una agresión por un rival del Cristinenc pocos minutos después de la conclusión del partido. Notario recibió un puñetazo en el ojo izquierdo, que resultó en una fractura en el pómulo. Tras la agresión, Notario, que estaba visiblemente conmocionado y mareado, fue trasladado en ambulancia a un centro asistencial cercano.
El incidente fue denunciado a la policía local de Cassà de la Selva, que se personó en el campo de la localidad. Según las informaciones publicadas por Cassà Digital, el incidente ocurrió cuando los jugadores y técnicos de ambos equipos se estaban saludando tras el partido. En un giro inesperado de los acontecimientos, un futbolista del Cristinenc agredió por detrás a Notario, golpeándolo en el ojo izquierdo.
A raíz de la agresión, los asistentes al encuentro, tanto del Cassà como del Cristinenc, reaccionaron rápidamente y expulsaron al agresor del Municipal de Cassà. El árbitro del partido, González-Carrato Soriano, ya se encontraba fuera del terreno de juego en ese momento, por lo que la agresión no consta en el acta oficial del partido.
A pesar de este obstáculo, existen pruebas sólidas y vídeos que documentan la agresión. El Cassà tiene la intención de presentar estas pruebas a la Federación Catalana de Fútbol (FCF), con la esperanza de que el organismo pueda actuar en consecuencia. El club de Notario ha prometido apoyar todas las acciones necesarias contra el agresor.
El alcalde de Cassà de la Selva, Pau Presas, se ha pronunciado en contra de la violencia en los campos de fútbol. En una declaración en sus redes sociales, el alcalde Presas condenó el incidente, diciendo: «Estas actitudes no pueden tolerarse en el deporte. Todo el apoyo al jugador víctima de la agresión y a la UD Cassà. ¡Esto no puede ser!».
Este incidente deplorable es un duro recordatorio de la necesidad de una acción más fuerte y de medidas de seguridad más estrictas para prevenir la violencia en el fútbol regional. La violencia en el deporte no solo socava el espíritu del juego, sino que también pone en riesgo el bienestar de los jugadores. El incidente ha provocado una ola de indignación en la comunidad del fútbol, con un llamado unánime a sanciones más severas contra los responsables de actos de violencia en el deporte.
