El Centro Europeo de Amenazas Híbridas aprecia paralelismos entre Ceuta y la instrumentalización migratoria de Rusia

La llegada masiva de más de 70.000 migrantes a Ceuta desde Marruecos a finales del pasado julio presenta «algunas similitudes» con la utilización de la migración llevada a cabo por Rusia y Bielorrusia frente a países vecinos. Además, existen «indicadores de amplificación coordinada de contenido por parte de actores de información prorrusos», según la doctora Teija Tiilikainen, directora del Centro Europeo de Excelencia para Combatir las Amenazas Híbridas (Hybrid CoE).

En declaraciones a Europa Press, Tiilikainen explica que el Hybrid CoE es una organización autónoma de especialistas internacionales creada en 2017 para afrontar esta clase de riesgos. En ella participan 35 países de la Unión Europea y la OTAN, incluido España.

La directora sostiene que el trabajo del centro adquiere una relevancia creciente ante la intensificación de las operaciones de amenazas híbridas contra los Estados y las sociedades euroatlánticas. A su juicio, el nuevo contexto tecnológico proporciona a los actores hostiles nuevas herramientas para impulsar campañas contra las democracias.

Entre las principales amenazas híbridas en Europa, cita los ataques contra infraestructuras críticas, desde redes eléctricas y gasoductos hasta el ferrocarril y los sistemas GPS. También menciona las incursiones de drones, que, según advierte, se han convertido en un recurso habitual para debilitar la seguridad de las sociedades.

Tiilikainen añade que la manipulación informativa es otra herramienta especialmente presente en la actualidad, empleada junto a otros mecanismos para confundir a la opinión pública acerca del origen de las amenazas y reducir la confianza en los gobiernos democráticos.

La conciencia sobre este tipo de riesgos ha aumentado en Europa a medida que más países han sufrido ataques directos, mientras los gobiernos desarrollan instrumentos de protección tanto en el ámbito nacional como en los marcos de la UE y la OTAN. Aunque las capacidades de respuesta son ahora más sólidas que hace unos años, considera que todavía queda trabajo por hacer ante desafíos como los nuevos avances tecnológicos.

Las amenazas híbridas, afirma, presentan rasgos parecidos en toda Europa, pero las herramientas escogidas varían en función de las vulnerabilidades del país que es objetivo de la acción.

Ceuta y las amenazas híbridas

Sobre los hechos registrados en Ceuta a finales de julio y su posible comparación con la presión migratoria ejercida en los últimos años por Rusia y Bielorrusia en las fronteras de países vecinos, especialmente los bálticos, Tiilikainen reconoce que existen elementos comunes.

«Rusia y Bielorrusia instrumentalizan la inmigración como herramienta estratégica a largo plazo contra sus vecinos», indica. En este sentido, estima que el caso de Ceuta guarda ciertas similitudes, al haberse producido elementos de desinformación y utilizarse a seres humanos como herramienta.

Sin embargo, considera que todavía es «prematuro» decidir si lo ocurrido puede calificarse como una amenaza híbrida de Marruecos contra España o determinar qué medidas debería adoptar el Gobierno para evitar que se repita un fenómeno como el vivido este verano en la ciudad autónoma.

Amplificación coordinada de contenido

La responsable del Hybrid CoE sí señala que hay indicios de una amplificación coordinada de contenidos relacionados con los acontecimientos de Ceuta por parte de actores informativos prorrusos. Esta valoración coincide con la posición del Gobierno español, que ha sostenido que en los días posteriores se difundieron bulos desde canales vinculados a Rusia.

Tiilikainen también apunta que las autoridades ucranianas han identificado lo que han definido como una campaña informativa rusa relacionada con estos hechos. Asimismo, asegura que la Comisión Europea ha confirmado que está analizando la actividad en internet vinculada con lo sucedido en la ciudad autónoma.

La directora reconoce que la migración ha sido durante mucho tiempo uno de los temas más explotados en campañas externas de manipulación informativa contra Europa. En su opinión, lo sucedido en Ceuta parece ajustarse, en términos generales, a patrones documentados previamente: actores extranjeros amplifican episodios con una elevada carga emocional para ahondar en las divisiones políticas, erosionar la confianza en las instituciones y reforzar relatos sobre un supuesto fracaso de la gobernanza europea.