Los Reyes Felipe VI y Letizia visitarán Ceuta y Melilla los próximos 13 y 14 de octubre. El desplazamiento cumple el compromiso que el Monarca trasladó al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, y se celebrará lo más próximo posible a la Fiesta Nacional.
Fuentes de Zarzuela han señalado que el viaje ha sido consensuado entre el Gobierno y la Casa Real. Asimismo, han indicado que la agenda de los Reyes en las dos ciudades autónomas se dará a conocer en los próximos días.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no acompañará a los Reyes durante esta visita. Según fuentes del Ejecutivo, estará presente el ministro de jornada, una circunstancia que consideran habitual, ya que corresponde al titular ministerial de turno, y no al jefe del Ejecutivo, acompañar a los Reyes en estos actos.
Será la primera ocasión en dos décadas en la que un jefe del Estado visite las ciudades autónomas. Felipe VI pretendía realizar este viaje desde su proclamación en 2014, aunque los sucesivos presidentes del Gobierno habían rechazado autorizarlo al considerar que no era el momento adecuado. El cruce masivo de personas a nado, descrito como un intento de violación de la soberanía territorial española, aceleró finalmente la decisión.
El 30 de julio, miles de inmigrantes llegaron a Ceuta por el paso del Tarajal. Según las cifras del Gobierno, fueron hasta 70.000 personas. Desde entonces, el Rey mostró su preocupación y su interés por acudir a la ciudad autónoma para estar junto a los ceutíes, en cumplimiento de su mandato constitucional como «símbolo de unidad y permanencia». El Ejecutivo, sin embargo, no consideró oportuna la visita inmediatamente después de la llegada ni en los días posteriores, cuando, de acuerdo con el relato oficial, el 90% de los migrantes había regresado a Marruecos.
Felipe VI mantuvo desde entonces contactos telefónicos con Juan Jesús Vivas, quien ha hablado con el Monarca en más de cuatro ocasiones. El 1 de agosto, dos días después de los hechos, la Casa Real difundió un comunicado en el que el Rey expresaba su «gran preocupación e indignación» y reclamaba adoptar medidas que transmitieran «de forma unida, clara y determinante» a los habitantes de Ceuta y Melilla el apoyo y el cariño del resto de España.
En ese mensaje, el Monarca también afirmó que «el Estado debe velar por su seguridad y por evitar que estos hechos —que además se han traducido en una triste y trágica pérdida de decenas de vidas— vuelvan a repetirse».
Días más tarde, Felipe VI recibió a Vivas en Marivent, en un encuentro inusual, dado que la residencia estival de la Jefatura del Estado no suele acoger audiencias con presidentes autonómicos. Tras aquella reunión, el dirigente ceutí aseguró que el Rey se había comprometido a visitar ambas ciudades autónomas en cuanto fuera posible.
Dudas del Gobierno sobre el viaje
El Gobierno había expresado dudas sobre la conveniencia de que el jefe del Estado se desplazara a Ceuta y Melilla. No obstante, Pedro Sánchez aseguró tras regresar de un mes de vacaciones que la visita tendría lugar «en las próximas semanas». El 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, se había fijado como fecha límite para concretar el desplazamiento.
Durante las últimas semanas, Felipe VI ha seguido manifestando su preocupación por lo ocurrido en Ceuta. En la visita de Estado del presidente francés, Emmanuel Macron, el Rey sostuvo que los hechos constituyeron «una violación a la de una frontera europea».
En su discurso durante la cena de gala, el Monarca afirmó que era necesario ser «más eficaces y solidarios en la protección de la frontera exterior de la Unión». También calificó de «inaceptable» lo sucedido y lo definió como «la intrusión masiva de decenas de miles de personas violando una frontera española que es, también, una frontera europea».
Felipe VI subrayó que la situación plantea «un desafío mayúsculo desde el punto de vista de la seguridad y el orden público». Al día siguiente, reiteró ante Macron «la importancia de contar con socios fiables en un mundo que se ha vuelto incierto».
