El mundo financiero fue testigo recientemente de un episodio de alto voltaje entre dos gigantes de la banca española, el Banco Sabadell y el BBVA. En un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el Sabadell confirmó que el presidente del BBVA, Carlos Torres Vila, no tenía espacio para mejorar sus términos económicos en su propuesta de fusión con el banco catalán. Esta comunicación se produjo un día antes de que el Sabadell rechazara tajantemente la propuesta de fusión.
En una revelación inusual que justificó como necesaria para proporcionar una información completa y transparente al mercado, el Sabadell dio a conocer la carta de Torres Vila dirigida a su presidente, Josep Oliú. El banco catalán publicó esta información sin que la CNMV se lo exigiera, un movimiento que incrementa la presión sobre el BBVA, que aún no ha emitido una respuesta desde que el Sabadell rechazó su oferta de fusión.
El BBVA se encuentra ahora en una encrucijada, con tres opciones a su disposición: desistir de la fusión, lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) hostil en los términos ya propuestos y rechazados por el Sabadell, o mejorar la propuesta para que el Sabadell tenga que reconsiderarla. Sin embargo, la confirmación de que Torres Vila no tenía margen para mejorar la oferta dificulta la justificación de una posible mejora de las condiciones. Las OPAs hostiles son poco comunes en el sector bancario y no suelen ser bien vistas por los supervisores del sector. Por otro lado, desistir de la fusión tendría un coste para la imagen del BBVA, que ya intentó sin éxito absorber al Sabadell a finales de 2020.
En cuanto al valor de las acciones, las del Sabadell han caído un 4,33% en bolsa, mientras que las del BBVA han subido un 0,93%. A pesar de este descenso, las acciones del Sabadell siguen un 3,5% por encima de su cotización previa a la oferta del BBVA. El mercado parece estar a la espera de la respuesta del BBVA y está valorando positivamente que el Sabadell haya cuantificado por primera vez en 2.400 millones de euros la remuneración que prevé dar a sus accionistas en el próximo año.
En su carta al Sabadell, Torres Vila justificó la imposibilidad de mejorar la oferta basándose en la evolución bursátil. Según el presidente del BBVA, la propuesta de fusión mediante un intercambio de acciones suponía una prima del 30% respecto a la cotización previa del Sabadell, pero era del 48% respecto a mediados de abril, cuando el consejo del BBVA consideró la oferta. Esta prima, afirmó, superaba con creces la que el consejo se planteó ofrecer para iniciar las negociaciones.
La oferta de fusión también implicaba que el BBVA no quería aumentar la ecuación de canje de acciones, ya que ello supondría dar a los accionistas del Sabadell más del 16% del grupo fusionado previsto. Además, tendría implicaciones negativas en el capital del grupo y empeoraría el retorno de la inversión previsto por el BBVA.
La postura del BBVA ha desatado especulaciones sobre si el banco comenzó a preparar la operación de fusión hace semanas. Aunque fuentes oficiales del Sabadell niegan que haya habido negociaciones, se sugiere que Torres Vila invitó a Oliú a discutir la posibilidad de una fusión, pero este último pidió esperar hasta la presentación de los resultados del primer trimestre. Tras la presentación de dichos resultados, una filtración llevó al BBVA a presentar su oferta al Sabadell y anunciarla públicamente, algo que causó malestar en el banco catalán, que finalmente rechazó la oferta por considerar que infravaloraba significativamente su entidad.
