La Fundación Euroárabe (FUNDEA), en Granada, acogió la pasada semana la mesa redonda del XIII Memorial Conrada Muñoz. El acto fue organizado por el sindicato mayoritario de prisiones ACAIP-UGT y la Fundación ATHENA bajo el título «Víctimas del terrorismo en Europa: Situación actual y perspectivas de futuro».
La jornada reunió a representantes de Naciones Unidas y a profesionales de los ámbitos forense, judicial, asociativo y universitario. El encuentro permitió examinar de forma multidisciplinar la situación de las víctimas, así como los desafíos relacionados con la prevención de la radicalización violenta.
Alberto Téllez, de ACAIP y Fundación ATHENA, subrayó la especial afectación que el terrorismo ha tenido sobre los funcionarios de prisiones y sus familias. Recordó que la propia organización sindical llegó a estar en el punto de mira de ETA y defendió que el personal penitenciario debe ocupar el lugar que le corresponde en el relato común de las víctimas.
Téllez también reclamó avanzar en el esclarecimiento de los atentados pendientes de resolver y destacó la importancia de trasladar esta memoria a las nuevas promociones de trabajadores. A su juicio, ello contribuiría a dotarlas de herramientas de protección frente a las nuevas amenazas de radicalización en los centros penitenciarios.
Desde el ámbito internacional, Ignacio Ibáñez, jefe de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de la ONU (UNOCT) en Madrid, insistió en que las víctimas deben situarse en el centro de la respuesta global. Señaló que no deben ser consideradas sujetos pasivos, sino titulares de derechos con participación directa en la elaboración de políticas públicas de prevención y reparación integral sostenida en el tiempo.
Marzia Arzon, presidenta de la red europea V-Europe, alertó sobre amenazas como los actores solitarios, la radicalización digital y el uso de la inteligencia artificial en tareas de propaganda y captación. Asimismo, pidió reforzar la cooperación comunitaria e incorporar activamente la experiencia y la voz de los supervivientes.
La doctora Eva M. Jiménez González, directora del Instituto de Psicología Forense, analizó las consecuencias psicosociales que pueden permanecer durante años tras los atentados. Defendió un modelo de atención que permita a cada víctima recuperar plenamente su identidad, autonomía y proyecto de vida, atendiendo a la diversidad de los procesos traumáticos.
Ana Rodríguez, excodirectora del Grupo de Víctimas de la RAN, y Eduardo Mateo, de la Fundación Fernando Buesa, coincidieron en la necesidad de afrontar cuestiones como el envejecimiento de las víctimas históricas, la igualdad en la atención asistencial, la resolución de delitos impunes y el papel de las aulas para deslegitimar cualquier expresión de violencia terrorista.
Maite Araluce, víctima y expresidenta de la AVT, defendió la verdad, la memoria, la dignidad y la justicia como principios irrenunciables. También advirtió sobre los intentos de blanqueamiento y reclamó que los testimonios directos de las víctimas contribuyan a la formación de las generaciones más jóvenes.
Por su parte, la jurista Mireya Toribio, de la Universidad de Deusto, examinó el escenario posterior a la disolución de ETA y el auge del yihadismo. Su intervención abordó la respuesta penal ante la glorificación del terrorismo, los límites de la libertad de expresión y el deber de evitar la humillación de las víctimas en el espacio público.
El memorial rinde homenaje a Conrada Muñoz, asesinada por ETA en 1989 mediante una carta bomba enviada a su hijo, funcionario de prisiones. Con esta iniciativa, ACAIP y Fundación ATHENA reafirmaron su compromiso con la memoria democrática de los empleados públicos penitenciarios.
Los actos concluyeron en la Peña La Platería de Granada con la entrega de los premios del XIII Certamen Conrada Muñoz de Relatos Cortos Carcelarios.
