La compañía de energía más grande de España, Endesa, ha registrado un descenso considerable en su beneficio neto en el primer trimestre del año, en parte debido a la caída de los precios de la luz y del gas. El beneficio neto de la compañía durante este período fue de 292 millones de euros, lo que representa una disminución del 51% en comparación con el mismo período del año anterior. Esta caída en los beneficios también se ha visto influenciada por el impacto del impuesto temporal a las grandes energéticas que el Gobierno ha impuesto, lo que ha obligado a Endesa a pagar un 1,2% de las ventas del ejercicio anterior, lo que equivale a 202 millones de euros en total para este año.
El resultado bruto de explotación (ebitda) de Endesa, bajo la dirección de José Bogas, también registró una caída del 26%, situándose en 1.079 millones de euros, en comparación con los 1.462 millones de euros del año anterior. Los ingresos totales de la compañía en el primer trimestre de este año ascendieron a 5.547 millones de euros, lo que también representa una disminución del 26% en relación al año anterior.
A pesar de este descenso en los resultados, Endesa mantiene sus objetivos para el año completo, con una previsión de un beneficio ordinario neto de entre 1.600 y 1.700 millones de euros para 2024, y un ebitda de entre 4.900 y 5.200 millones de euros.
La inversión de Endesa en el primer trimestre se mantuvo estable en 412 millones de euros, con el 70% de este monto destinado a redes y energías renovables. Sin embargo, la compañía advirtió que ha adoptado un «enfoque más selectivo» en la ejecución de nuevas inversiones.
Endesa se está preparando para realizar una desinversión significativa en activos renovables, con planes de vender el 49% de su cartera de plantas solares en funcionamiento. A pesar de esto, la compañía mantendrá el control de un activo que considera estratégico para su plan de ser una compañía verticalmente integrada.
La compañía también ha hecho un llamado al Gobierno y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para una “remuneración justa” en el negocio de distribución eléctrica. Endesa sostiene que esto permitiría incentivar las inversiones, tal como lo están haciendo otros países europeos.
La compañía ha destacado que la falta de redes bien dimensionadas y resilientes es un «gran problema», ya que son la columna vertebral del sistema eléctrico. Endesa ha señalado que los límites actuales han obstaculizado la mejora y el despliegue de redes, lo que ha llevado a la compañía a rechazar proyectos industriales en España con una potencia conjunta de unos 15.000 megavatios (MW) debido a la incapacidad de conectarlos a sus redes de distribución.
Endesa ha notado una normalización en sus condiciones, con una reducción del 53% en el precio promedio de la electricidad en el mercado mayorista hasta los 45 euros por megavatio hora (MWh), incluyendo precios negativos por primera vez en la historia a partir del mes de abril. A pesar de esto, la compañía espera que el precio medio sea de 60 euros por MWh a medio y largo plazo.
La cartera de clientes del grupo en el mercado libre se sitúa cerca de los siete millones, con una cuota del 29% en un contexto de alta competencia. Además, la compañía ya ha vendido de antemano el 95% de su producción propia de 2024, el 86% de la de 2025 y el 53% de la de 2026.
En cuanto al negocio del gas, también se ha registrado una normalización en comparación con 2023 en un contexto de caída de la demanda del 3,4% en España. Endesa ha afirmado que la estrategia de venta anticipada del gas comprometido con los suministradores proporciona una posición de confort no sólo para los objetivos de 2024, sino para los años siguientes.
