El presidente de Naturgy, Francisco Reynés.

En el año 2021, uno de los mayores giros en el panorama corporativo español se produjo cuando el fondo de inversión australiano IFM anunció su intención de adquirir una participación en Naturgy, una de las principales compañías de gas en España. La noticia sorprendió tanto al equipo ejecutivo de Naturgy como a su principal accionista, Criteria, la herramienta inversora de la Fundación La Caixa. Tres años y medio después de este anuncio, IFM se ha consolidado como el cuarto mayor accionista de Naturgy, poseyendo el 15% del capital después de llevar a cabo una intensa campaña de seducción y marketing.

Hoy, la compañía energética Naturgy se encuentra ante una nueva etapa potencialmente transformadora. Esta vez, la entrada en el capital de la empresa no es a través de la puerta de atrás, sino por la puerta de delante. Con el consentimiento de Criteria y el gobierno español, Abu Dabi Development (ADQ), el segundo fondo soberano más importante del emirato y decimocuarto del mundo, con 180.000 millones de euros en activos, podría adquirir una participación en Naturgy a través de una de sus filiales, Taqa. Taqa ha anunciado que está considerando lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) por el 100% de Naturgy.

Si esta adquisición tiene éxito, ADQ se uniría a los otros dos fondos del Golfo Pérsico que ya tienen presencia en el sector energético español: Mubadala, que controla el 62% de la petrolera Cepsa, y Qatar Investment, con el 8,71% de Iberdrola. La presencia árabe en las grandes empresas españolas se completa con el anuncio de la empresa saudí STC de intentar adquirir el 9,9% de Telefónica.

El éxito de la OPA de Taqa/ADQ estará determinado por el interés de los accionistas actuales de Naturgy en vender. Además del 26,7% de Criteria/Caixa y el 15% de IFM, el accionariado de Naturgy está completado por dos gestoras de fondos: Rioja, con un 20,7%, y GIP, con un 20,6%. Otro 4,1% pertenece a un grupo controlado por un estado extranjero, la petrolera argelina Sonatrach. El restante 12,9% del capital está en manos de otros fondos y accionistas minoritarios. El fondo CVC posee la mayoría de las acciones de Rioja, mientras que la Corporación Financiera Alba, participada por la familia March, posee el 25%.

Los movimientos corporativos en Naturgy se remontan a febrero de 2018, cuando la petrolera Repsol vendió su participación en Naturgy a CVC y Alba. Esta transacción se considera el punto de partida de una nueva etapa de inestabilidad financiera en Naturgy. Los fondos de inversión que buscan rentabilidad a corto plazo ahora dominan la compañía. GIP, otro gran fondo accionista, fue comprado por Blackrock, la mayor gestora de fondos del mundo, este año.

Durante la última década, Naturgy ha estado en el centro de varios movimientos corporativos, desde sus intentos de fusionarse con Aguas de Barcelona a principios de los años noventa hasta su fallido intento de comprar Endesa. Finalmente, Naturgy adquirió Unión Fenosa.

A Naturgy le espera un cóctel accionarial formado por un fondo soberano de un emirato árabe, un fondo australiano, el Estado argelino, la principal fundación española y gestoras de fondos de inversión anglosajonas. Este cóctel puede generar un complejo sistema de gobernanza con intereses muy distintos. Y por encima de todo, está el Gobierno español, con la intención de influir mucho más en los sectores estratégicos del país. El baile de Naturgy continúa.

Por Daniel