El sector del aceite de oliva en España ha experimentado tiempos difíciles durante los últimos dos años debido a cosechas muy por debajo de la media. Sin embargo, los productores están cada vez más convencidos de que las cosas están a punto de cambiar para mejor. Esto se debe en gran parte a las lluvias de primavera que han sido vitales para los cultivos de secano, y al creciente número de olivares plantados en el país.
Si esto continúa, es probable que en septiembre comience una nueva campaña aceitera «medianamente normalizada», lo que podría llevar a la industria a considerar la posibilidad de una rebaja en los precios de venta al público. A pesar de los altos precios, los consumidores han mostrado una fidelidad constante al producto, en gran parte debido a la percepción de que el aceite de oliva es difícil de sustituir, según Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español.
Desde el comienzo de la actual campaña en octubre, el consumo interno de aceite de oliva, en todas sus variedades, ha experimentado un aumento acumulado del 12,2% en comparación con el mismo período del año anterior, según datos publicados la semana pasada por el Ministerio de Agricultura y Alimentación. En los primeros seis meses de la campaña 2023-2024, los españoles han consumido ya 208.500 toneladas de este producto, frente a las 185.800 toneladas de la temporada anterior.
Estos datos globales acumulados, que también incluyen las exportaciones, reflejan una evolución positiva en el mercado interno. A pesar de las expectativas del sector de que la demanda era muy elástica y que el aceite de oliva perdería cuota de mercado frente a otros aceites o grasas, los consumidores han mantenido su lealtad al producto.
En cuanto a los precios, el litro de aceite de oliva alcanzó en abril los 13,45 euros de media en los supermercados analizados por la asociación de consumidores Facua. Esto representa un aumento del 4,1% respecto a principios de año, a pesar de que el precio en origen era 1,21 euros menos en enero.
Francesc Minguell, director gerente de la Cambra de Comerç de Tortosa, explicó hace un mes que la gran distribución suele pactar a un año vista los precios con los proveedores, lo que implica que lo que se está pagando ahora en las tiendas se fijó a principios de campaña y probablemente se mantendrá hasta que esta termine, lo que significa que, en principio, no será hasta septiembre.
El mercado del aceite, al igual que el de otros productos agrarios, se basa en predicciones a futuro, lo que significa que los precios se fijan en función de la cosecha que se espera en los próximos meses.
El sector también ha observado cómo los consumidores han adoptado nuevas formas de consumir aceite de oliva, ya sea a través de las nuevas freidoras de aire o de nuevos tipos de envases, como los esprais, que permiten un mejor control del producto. La gente se ha dado cuenta de que el aceite de oliva se consume en pequeñas cantidades, que pueden costar entre 10 y 20 céntimos de euro, y se ha preguntado si realmente vale la pena renunciar a un producto de calidad por ese importe, concluye Pérez.
