Un fármaco contra la artritis reumatoide podría ser eficaz para los pacientes con párkinson

El parkinson es uno de los trastornos más frecuentes del sistema nervioso y del movimiento, una enfermedad neurodegenerativa que, a medida que progresa, puede llevar al paciente a experimentar demencia y otras alteraciones neurológicas. En España, se estima que unas 300,000 personas luchan contra el parkinson, mientras que en todo el mundo, la cifra asciende a alrededor de 4.1 millones de personas. El desafío principal no es solo que no existe una cura para esta enfermedad, sino que el parkinson es todavía una enfermedad en gran medida desconocida. Sin embargo, una reciente investigación ha demostrado que un fármaco habitualmente utilizado para tratar la artritis reumatoide podría también ser eficaz para tratar este trastorno.

El Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell), en un estudio que ha despertado gran interés, ha descubierto que los astrocitos, un tipo de células cerebrales, desempeñan un papel clave en las respuestas neuroinflamatorias asociadas al parkinson. Los astrocitos son las células del cerebro conectadas al sistema vascular y podrían ser un objetivo potencial para futuras terapias de la enfermedad de parkinson, según la investigadora Antonella Consiglio. Los resultados de este estudio han sido publicados en la prestigiosa revista científica ‘Journal of Clinical Investigation‘.

El estudio fue desarrollado en conjunto con el Hospital Clínic de Barcelona, que proporcionó la cohorte de pacientes estudiada. Se utilizó células de la piel humana derivadas tanto de pacientes afectados como de sujetos sanos. Los investigadores observaron que muchos, aunque no todos, los pacientes con parkinson presentan un «estado proinflamatorio», que se caracteriza por un elevado número de citoquinas inflamatorias (un tipo de proteínas) en el plasma. Según Consiglio, al bloquear la inflamación, se podría bloquear la progresión de la enfermedad.

El equipo de investigadores descubrió que los astrocitos de los pacientes con parkinson secretaban altos niveles de una molécula promotora de la inflamación llamada interleucina-6 (IL-6), que contribuía a la muerte de un gran número de células nerviosas. En este sentido, los investigadores encontraron que el tocilizumab, un anticuerpo que se utiliza a diario en el Hospital Clínic para tratar la artritis reumatoide, bloquea el efecto de los astrocitos que secretan IL-6, previniendo en gran medida la muerte de las células nerviosas. Esto abre la puerta a la posibilidad de que el tocilizumab pueda ser también efectivo para tratar el parkinson.

El estudio también examinó tejidos cerebrales postmortem de pacientes con parkinson, encontrando una cantidad inusualmente alta de astrocitos que expresaban IL-6, incluso en etapas tempranas de la enfermedad. Estas células se encuentran habitualmente en el cerebro de pacientes que padecen enfermedades en las que el sistema inmunológico ataca al cerebro.

Aunque los resultados son prometedores, Consiglio advierte que se deben interpretar con cautela. Sin embargo, sostiene que el estudio ha proporcionado mayor claridad respecto a cómo los astrocitos juegan un papel fundamental en la inflamación en el parkinson. La investigadora ve el futuro en encontrar un sistema para el «diagnóstico temprano» del parkinson, así como en desarrollar fármacos que bloqueen el estado inicial de la enfermedad o la ralenticen.