Varias personas son atendidas en la Agencia Tributaria para presentar la declaración de la renta .

La falta de ajuste de la inflación en las tarifas del impuesto sobre la renta está causando dolores de cabeza a los contribuyentes. Según las estimaciones realizadas por el Registro de Economistas Asesores Fiscales (Reaf), este hecho ha llevado a que un contribuyente medio esté pagando en la actual declaración de la renta 232,56 euros más de lo que debería, considerando una renta anual del trabajo de aproximadamente 30.000 euros.

La no deflactación de la tarifa estatal del impuesto, es decir, la falta de corrección de la misma en relación a la inflación acumulada en los años 2021, 2022 y 2023 (16,1%), es la causa principal de esta situación. Los cálculos del Reaf revelan que este hecho ha llevado a un aumento significativo en la cantidad de impuestos que los contribuyentes deben pagar, en función de sus ingresos anuales.

La falta de corrección de la inflación acumulada del 16,1% en estos tres años ha llevado a un coste adicional de 403,98 euros para un contribuyente con una renta anual del trabajo de 45.000 euros. Para aquellos con una renta de 70.000 euros, el sobrecoste es de 611,74 euros, y para aquellos con una renta salarial elevada de 350.000 euros, el coste adicional es de 1.707,73 euros.

El Reaf, que es un órgano especializado en fiscalidad del Consejo General de Economistas de España, ha realizado estos cálculos teniendo en cuenta la inflación de cada año y el aumento del salario medio producido en cada ejercicio.

Solo para la declaración de la renta de 2023, que se puede presentar hasta el 30 de junio, no haber corregido en la tarifa estatal del impuesto la inflación del 3,2% producida en ese año, supondrá una mayor tributación de 46,2 euros para un salario anual de 30.000 euros; de 85,65 euros, para un salario anual de 45.000 euros; y de 162,45 euros si el bruto anual es de 70.000 euros. Si el salario anual es de 350.000 euros, la no deflactación de la tarifa de acuerdo a la inflación de 2023 supondrá para ese contribuyente una mayor carga fiscal de 354,45 euros.

La no corrección de la inflación en la tarifa del IRPF puede provocar que un trabajador pase a tributar en un tramo superior del impuesto a pesar de no haber ganado poder adquisitivo. Es decir, simplemente porque su salario se haya actualizado con la inflación, puede acabar pagando más impuestos.

Deflactar el IRPF consiste, precisamente, en ajustar cada uno de los seis tramos de la tarifa del impuesto de acuerdo a la inflación para evitar que ningún contribuyente pase a un tramo superior simplemente porque su salario ha mantenido su poder adquisitivo.

Sin embargo, la tarifa del IRPF no se ha deflactado desde 2008. Desde entonces, se ha acumulado una inflación del 31%. En los ejercicios en los que la inflación ha sido baja (o incluso negativa), la no deflactación de la tarifa ha tenido menos impacto. Sin embargo, en periodos como los tres últimos años, esta situación ha causado una erosión significativa. Sobre todo en 2022, en el que la inflación media se situó en el 8,2%.

El Reaf sostiene que, además de corregir la inflación en la tarifa del impuesto, también es necesario actualizar la cantidad de los mínimos exentos y de las deducciones. Algunas comunidades, como Aragón, Canarias, Madrid, Navarra y País Vasco, han corregido la inflación de cara a la declaración sobre la renta de 2023. Sin embargo, el Estado no lo ha hecho. La deflactación de la tarifa del IRPF es una de las demandas que el PP, como principal partido de la oposición, ha presentado al Ministerio de Hacienda en los últimos años.

Por Daniel