Solo 1.559 bajas por regla incapacitante un año después de su entrada en vigor

Bajas por menstruación incapacitante: un año después, menos de 2.000 solicitudes y temor a la discriminación laboral

Un año ha transcurrido desde la entrada en vigor de las bajas por menstruación incapacitante en el país. Sin embargo, solo se han procesado 1.559 solicitudes, con una duración media de tres días. Esta información, proporcionada por el Ministerio de Inclusión, viene a la luz en la víspera del día mundial de la higiene menstrual.

Para poner en perspectiva, durante todo el año 2023 se iniciaron 8,8 millones de procesos de baja. La escasa cifra de bajas por menstruación incapacitante apunta a un problema de «infradiagnóstico» y temor a la discriminación laboral, según expertas en la materia.

La posibilidad de solicitar estas bajas se aprobó en el marco de la ley del aborto y entró en vigor el 1 de junio de 2023, suscitando muchos debates y controversias sobre su impacto.

Requisitos y duración de la baja

Para solicitar esta baja, las pacientes deben contar con un diagnóstico médico de dismenorrea secundaria, un tipo de menstruación dolorosa asociada a patologías como la endometriosis, miomas, adenomiosis, entre otras dolencias como la inflamación pélvica, pólipos endometriales, ovarios poliquísticos o dificultad en la salida de sangre menstrual.

La duración de la baja se extiende mientras duren estos síntomas asociados a la menstruación y la prestación económica asociada a esta incapacidad temporal la abona la Seguridad Social desde el primer día de la baja.

Cabe destacar que cuando se aprobó esta norma, la vicesecretaria de UGT, Cristina Antoñanzas, aseguró que esta baja podría resultar ser «otra forma de discriminación» para las mujeres, ya que las empresas pueden conocer el motivo de la baja por el código que utiliza la Seguridad Social en los partes.

En una reciente jornada sobre mujeres directivas organizada por el sindicato, Antoñanzas lamentó que se haya tardado tanto tiempo en determinar que se trata de una situación incapacitante para muchas mujeres, algo que atribuye a que hasta ahora solo se ha investigado sobre las enfermedades de los hombres y que «nosotras fisiológicamente somos diferentes».

Carolina Vidal, secretaria de Mujeres, Igualdad y Condiciones de Trabajo de CCOO, también ha criticado la falta de perspectiva de género en el sistema sanitario, el cual se ha centrado en el estudio clínico del cuerpo masculino y su lentitud a la hora de realizar un diagnóstico rápido.

Este «infradiagnóstico» es lo que explica el bajo número de prestaciones por menstruación incapacitante concedidas desde su creación, ya que para que el médico de cabecera expida el parte es necesario contar con una patología previa reconocida, como la endometriosis.

Vidal subraya la importancia de luchar por el reconocimiento de esta baja laboral, porque logra «hacer visible nuestras circunstancias. No tenemos que ir a trabajar con penosidad».

«Las mujeres no somos heroínas, somos personas con problemas normales, algunos estructurales como éste. (…) Y no tenemos por qué ocultarlo, sino que tenemos que luchar para que no se nos discrimine», sostiene Vidal.

Según un estudio de la consultora Kantar, el 49% de las mujeres sufren reglas dolorosas, un porcentaje que en el caso de las más jóvenes asciende al 76%.

El Ministerio de Igualdad calculó que el derecho a una baja por menstruación incapacitante tendría un coste adicional máximo de 23,8 millones de euros al año. A partir de las cifras de población activa y con empleo, el Ministerio estimó que unas 6 millones de mujeres trabajan en el rango de edad 16-50 años y que el 1%, alrededor de 60.000, pueden sufrir reglas incapacitantes. Sin embargo, las cifras de bajas han estado muy por debajo de estas estimaciones.

Por Daniel