La campaña para las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos se libra con especial intensidad en Míchigan, uno de los territorios decisivos. En las carreteras del área metropolitana de Detroit, los anuncios demócratas relacionan directamente a Donald Trump con la guerra de Irán, el encarecimiento de la gasolina, la cesta de la compra y el aumento del coste de vida.
La economía, principal problema para los republicanos
En Míchigan, un Estado muy vinculado económicamente a Ontario por su cercanía con Canadá, los aranceles ocupan también un lugar central en el debate. Un gran cartel en la carretera juega con la rivalidad deportiva entre Míchigan y Ohio: tras preguntar si hay algo peor que Ohio, responde que sí: los aranceles.
La economía y el coste de vida marcan el sentido del voto en este Estado y en el conjunto del país. En esta campaña, los candidatos republicanos apenas citan a Trump en sus anuncios de radio y televisión. Aunque el presidente conserva un fuerte respaldo entre una parte de su partido, su figura se ha convertido en un lastre en el asunto que más preocupa a los electores.
Su popularidad se encuentra en mínimos: algunos sondeos sitúan su aprobación en el 30%, el registro más bajo de sus dos mandatos, y su valoración de la gestión económica es incluso peor. La repercusión de la guerra de Irán sobre los combustibles, los aranceles y la persistencia de la inflación pesan sobre el presidente.
Cheques para los votantes a tres semanas de las urnas
En un intento de corregir esta situación, Trump ha puesto en marcha medidas económicas de última hora. Un votante de Míchigan mostró a este periódico un cheque de 2.500 dólares acompañado de una carta firmada por el presidente.
Este ciudadano forma parte del millón de estadounidenses que han recibido estos pagos. La cantidad base es de 500 dólares, que Trump presenta como una devolución por supuestos pagos excesivos en seguros médicos durante la presidencia de Joe Biden y a causa del modelo de cobertura sanitaria impulsado por Barack Obama.
El cheque alcanzaba los 2.500 dólares porque correspondía a una familia de cinco integrantes. En la carta, Trump afirma estar orgulloso de devolver el dinero y promete seguir luchando por rebajar los precios y el coste de la sanidad.
Lisa, una vecina de Detroit que perdió su empleo en abril, cuestiona esa iniciativa. Según explica, Trump fue quien eliminó las rebajas fiscales en las coberturas, implantadas durante la pandemia de Covid-19 y cuya prórroga los republicanos rechazaron. Esta votante paga casi 1.000 dólares mensuales por un seguro médico que solo cubre emergencias.
Daniel, otro votante demócrata, califica los cheques de «soborno». A estos pagos se suman los cerca de veinte millones de jubilados que están percibiendo ingresos de 90 dólares por pagos excesivos en Medicare, el sistema sanitario público destinado a las personas mayores.
Trump propuso además enviar un cheque de 5.000 dólares a todos los estadounidenses si los republicanos ganaban los comicios y conservaban sus mayorías en el Congreso. El anuncio coincidió con el momento en que la deuda de Estados Unidos superó los 40 billones de dólares. La iniciativa supondría un desembolso adicional de 1,2 billones, fue duramente criticada por los demócratas y apenas ha sido mencionada por los republicanos durante la campaña.
Antecedentes de los pagos directos
Esta no es la primera ocasión en la que Trump vincula pagos directos con su imagen política. Durante la pandemia, los cheques de estímulo llevaban una llamativa firma con su nombre. En su segundo mandato creó los llamados «dividendos para guerreros», de 1.776 dólares, en referencia al año de fundación del país, cuyo 250º aniversario se celebró este año.
También planteó repartos de 5.000 dólares ligados a los recortes en la Administración dirigidos por Elon Musk, aunque la reducción del gasto fue menor de lo prometido y los dividendos no llegaron. Asimismo, prometió pagos de 2.000 dólares procedentes de los ingresos arancelarios, que tampoco se han materializado, y lanzó las denominadas «Cuentas Trump», cuentas de ahorro infantiles con un depósito inicial de 1.000 dólares aportado por el Tesoro estadounidense.
El diésel ruso como respuesta al alza de los combustibles
Los cheques, sin embargo, no resuelven el elevado coste de vida que los estadounidenses perciben en las gasolineras y los supermercados. Buena parte de esa presión está ligada a las alteraciones en el suministro energético provocadas por la guerra que Trump emprendió este año contra Irán junto a Israel.
Mitch, un votante republicano fiel a Trump, reconoce que el conflicto preocupa a la población de Míchigan, un Estado estrechamente identificado con la industria del automóvil. Aunque mantiene su respaldo al presidente, reclama que ponga fin a la guerra.
Trump ha defendido que el encarecimiento de los combustibles —la gasolina es un 40% más cara y el diésel cuesta un 70% más— representa un «pequeño precio» para evitar que Irán desarrolle armas nucleares. No obstante, ha admitido que ese argumento no basta y ha activado varias medidas para intentar reducir los precios.
El foco se ha situado especialmente sobre el diésel, por su impacto en colectivos electorales relevantes como los agricultores y los camioneros, así como en los precios de consumo. Trump llegó a estudiar una prohibición de las exportaciones de diésel estadounidense, pero descartó esa posibilidad. Sí aprobó la eliminación de impuestos para el diésel usado en maquinaria agrícola.
Además, alcanzó con Vladimir Putin un acuerdo para introducir millones de toneladas de diésel ruso en Estados Unidos y en los mercados internacionales. La medida modifica la política estadounidense hacia Rusia y contrasta con la estrategia de presión sobre el sector energético ruso, una fuente esencial de financiación para la guerra en Ucrania. La decisión supone, según el texto, un revés para Ucrania y sus aliados europeos.
Queda por comprobar si los cheques, el diésel y otras medidas económicas tienen efecto electoral. Por ahora, los sondeos apuntan a que los republicanos perderían la Cámara de Representantes y, de forma inesperada, podrían perder también el Senado.
Elon Musk vuelve a financiar a los republicanos
Ante el riesgo de perder las mayorías en ambas cámaras del Congreso, Trump y el Partido Republicano han recibido el respaldo financiero de Elon Musk. El empresario ya fue uno de los principales financiadores del regreso de Trump a la Casa Blanca en 2024.
Según datos obtenidos por The New York Times, Musk ha aportado 267 millones de dólares desde julio a candidatos republicanos. La mayor contribución, de 158 millones de dólares, se ha destinado al fondo de apoyo a aspirantes al Senado, la cámara en la que los republicanos tienen más opciones de retener la mayoría. Se trata de una de las mayores donaciones políticas de la historia de Estados Unidos.
