Tim Andrews, un estadounidense de 66 años con enfermedad renal terminal provocada por diabetes tipo 2, ha sobrevivido durante nueve meses con un riñón de cerdo antes de recibir un órgano humano. El caso supone un nuevo récord de supervivencia en un xenotrasplante renal y ha sido calificado por expertos como un hito para esta técnica.
Una alternativa ante las escasas opciones de trasplante
Andrews tenía solo un 9% de posibilidades de obtener un riñón humano en un plazo de cinco años. Ante esta situación, el equipo del Massachusetts General Hospital, en Boston, le propuso implantar un órgano procedente de un cerdo.
La intervención se realizó el 25 de enero del año pasado. Los cirujanos trasplantaron a Andrews el riñón de una cerda llamada Wilma, cuyo órgano había sido modificado genéticamente por la empresa eGenesis. La compañía llevó a cabo 69 modificaciones genéticas para favorecer la compatibilidad con el organismo humano y eliminar virus que pudieran causar enfermedades al receptor.
Durante los 271 días posteriores a la operación, Andrews no necesitó someterse a diálisis, un tratamiento que había mantenido su vida durante los dos años anteriores. El paciente asegura que su recuperación le ha permitido volver a cocinar y pasear con su perra, Cupcake.
Una infección provocó el deterioro del riñón porcino
Seis meses después del xenotrasplante, Andrews sufrió una infección bacteriana. Los médicos tuvieron que reducir la medicación inmunosupresora destinada a controlar la respuesta de las defensas del organismo. Esta reducción desencadenó una inflamación del riñón porcino que acabó provocando su colapso.
Sin embargo, dos meses después de que el órgano dejara de funcionar, Andrews recibió un nuevo riñón humano, implantado en enero de este año. Hasta el momento, no se han detectado signos de rechazo ni presencia de patógenos procedentes del cerdo.
El equipo médico ha destacado en la revista The Lancet que el caso demuestra que un xenotrasplante renal porcino puede ofrecer soporte renal prolongado y retirarse sin una alosensibilización clínicamente significativa ni infecciones zoonóticas.
Expertos destacan el valor del caso
Marc Güell, profesor de la Universidad Pompeu Fabra e investigador principal del Translational Synthetic Biology Lab, ha subrayado que los nueve meses de buen funcionamiento del riñón y la ausencia de sensibilización frente a un futuro trasplante humano son dos resultados especialmente relevantes.
Por su parte, Guillermo Ramis, veterinario y profesor titular de la Universidad de Murcia, considera que se trata de un avance de gran importancia al haber mantenido la salud del paciente el tiempo suficiente para que pudiera acceder a otro riñón humano.
Más de un siglo de investigación en xenotrasplantes
El primer trasplante de riñón de cerdo a una persona se realizó el 16 de marzo de 2024. El receptor fue Ryck Slayman, un hombre con diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardiovasculares que sobrevivió cerca de dos meses tras la intervención. El primer receptor de un hígado porcino alcanzó los 171 días de supervivencia.
Los cerdos son los animales más utilizados en estos procedimientos debido a la similitud de sus órganos con los humanos y a su capacidad de cría: una hembra puede tener hasta 35 lechones al año. Los órganos que se sustituyen con mayor frecuencia son el riñón y el corazón, mientras que los trasplantes de pulmón e hígado son menos habituales por su complejidad.
Los primeros xenotrasplantes se remontan a 1906, cuando el cirujano francés Mathieu Jaboulay implantó un riñón de cerdo a una paciente con síndrome nefrótico. Poco después, realizó otro procedimiento en el que utilizó el hígado de una cabra.
Una respuesta a la falta de órganos
El doctor Leonardo Riella, responsable de la intervención de Andrews, ha señalado que la escasez de órganos representa la mayor crisis actual en el ámbito de los trasplantes. Aunque el trasplante es la mejor opción para las personas con insuficiencia renal terminal, no hay suficientes órganos humanos disponibles para atenderlas a tiempo.
Según Güell, los xenotrasplantes se consolidan como una posible respuesta a las listas de espera, incluso en países como España, que se encuentra entre los líderes en donación. Ramis también prevé que esta técnica contribuya de forma relevante a aliviar la falta de órganos y que se produzcan nuevos avances en poco tiempo.
