El aire estaba cargado de anticipación y nerviosismo alrededor del estadio Civitas Metropolitano. Los fanáticos de Bruce Springsteen, el legendario rockero de Nueva Jersey, estaban ansiosos por ver a su ídolo en acción, a pesar de los contratiempos de los últimos días.
La preocupación era palpable. «¡Hostias, sería una catástrofe que no apareciera!», exclamó Miguel Ángel, un devoto seguidor que ya ha visto a Springsteen en vivo 18 veces. Para esta ocasión, Miguel Ángel había elaborado una lista de 72 temas diferentes que Springsteen había tocado en sus últimos cinco conciertos. Estaba preparado para una maratón musical.
El primer revés y la esperanza
El primer obstáculo vino en Marsella. El incombustible rockero tuvo que suspender su concierto poco antes de comenzar debido a una afonía. Los seguidores ya se habían congregado sobre el césped del estadio Vélodrome, esperando ansiosos el espectáculo. Pero la decepción fue aún mayor cuando lo mismo ocurrió en Praga y en dos fechas en Milán. «Bruce espera reanudar su exitosa gira por estadios en Madrid», decía el comunicado oficial, alimentando la esperanza de los fans.
Y finalmente, llegó el día. Los rumores crecían, el público se inquietaba. Algunos comenzaron a temer lo peor, pero finalmente, con el sol ocultándose en el momento justo, salieron uno a uno los veinte miembros de la E Street Band. El estadio rugió de emoción cuando Bruce Springsteen, el hombre del momento, saludó a la multitud en español: «¡Hola Madrid! ¿Estáis preparaaados?».
Un concierto para recordar
El concierto fue un torbellino de emociones, desde el arrebato inicial con ‘Lonesome day’, hasta los himnos de esperanza como ‘No Surrender’. Springsteen, vestido con vaqueros, chaleco y corbata negras sobre una camisa blanca, guió a la multitud a través de una montaña rusa emocional. Los momentos destacados incluyen las 60.000 personas dando palmas en ‘Ghost’ y los abrazos entre Bruce y su viejo amigo Steven Van Zandt en ‘Two Hearts’.
A pesar de algunos problemas de sonido, la emoción del público nunca disminuyó. Springsteen jugueteó con el público en ‘Darling County’ y puso a todos a cantar con el himno de John Fogerty ‘Rocking All Over The World’. Los fans respondieron con efusivos cánticos, como si estuvieran celebrando el último gol de su equipo en el Metropolitano.
La noche se llena de magia
Con la noche ya entrada y miles de móviles iluminando las gradas, se escuchó ‘The Promised Land’, la canción que compuso Springsteen durante un viaje entre Utah y Nevada con Van Zandt en 1977. Un momento emotivo llegó cuando Bruce tocó un solo de armónica y se la regaló a una fan, que saltó de alegría.
La noche continuó con emociones intensas, desde todo el estadio cantando ‘My Hometown’ y ‘The River’, hasta el homenaje a su primera banda, The Castiles, con ‘Last Man Standing’. Y justo cuando parecía que la emoción no podía ser mayor, sonó ‘Because The Night’, el clásico de la reina del punk, Patti Smith.
La noche estaba llena de momentos épicos, y parecía que el concierto tenía mil finales. Con éxitos como ‘Badlands’, ‘Thunder Road’, ‘Born To Run’, ‘Dancing In The Dark’, la fiesta de ‘Twist And Shout’ y el adiós de ‘I’ll See You In My Dreams’, nadie quería que la noche terminara.
Springsteen tenía solo 32 años cuando visitó España por primera vez en 1981. En aquel entonces, no llenó tres estadios. Ni dos… ni uno. Pero ahora, cuatro décadas después, sigue siendo capaz de emocionar a miles de fans con su música. Y a pesar de los contratiempos y obstáculos, demostró una vez más por qué es uno de los grandes del rock.
