Investigadores del prestigioso Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España y del Instituto para la Investigación en Ciencia y Tecnología de Irán han hecho un descubrimiento preocupante en los restos arqueológicos de la antigua ciudad de Persépolis. Han identificado una nueva especie de hongo formador de líquenes, denominada Circinaria persepolitana, que amenaza la conservación de estos monumentos históricos de valor incalculable.
Los resultados de este estudio, publicados en la revista especializada ‘The Lichenologist’, son alarmantes para los conservacionistas mundiales. Los líquenes, pequeños organismos que se forman a partir de la simbiosis de hongos y algas, tienen la capacidad de degradar las rocas. A lo largo de siglos, pueden penetrar en el sustrato de las piedras, facilitando su desintegración. Son especialmente perjudiciales en monumentos con delicados bajorrelieves y detalles de cantería, que pueden perderse debido a esta erosión.
Esta es la situación que enfrenta Persépolis, la antigua capital del Imperio persa durante la época aqueménida. Situada en la provincia de Fars, en Irán, a sólo 50 kilómetros de la ciudad de Shiraz, Persépolis fue fundada por Darío I en el 521 a. C. y luego destruida por Alejandro Magno en el 330 a.C. A pesar de su destrucción, la ciudad conserva aún hoy restos de su esplendoroso pasado como antigua capital persa, incluyendo los restos arqueológicos de palacios y delicados bajorrelieves.
Un enemigo silencioso amenaza Persépolis
Desde hace más de una década, el investigador del Real Jardín Botánico, Sergio Pérez-Ortega, y la investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Asunción de los Ríos, ambos centros del CSIC, en colaboración con el experto iraní Mohammad Sohrabi, del Iranian Research Organization for Science and Technology (IROST), han estado estudiando el efecto de los líquenes en varios monumentos de Irán que son parte del patrimonio mundial de la humanidad.
Fruto de sus investigaciones, Pérez-Ortega y Sohrabi han identificado la especie de hongo formador de líquenes ‘Circinaria persepolitana’, que se encuentra exclusivamente en los restos arqueológicos de Persépolis. Esta especie puede cubrir grandes áreas de los grabados y bajorrelieves, exacerbando el daño a estos monumentos históricos.
Asunción de los Ríos ha analizado el efecto de este hongo en los monumentos utilizando técnicas de microscopía electrónica de barrido. Sus hallazgos revelan el daño real que este hongo puede causar a los bajorrelieves de alto valor artístico en Persépolis. «La nueva especie ha demostrado ser capaz de ejercer cambios biogeofísicos y biogeoquímicos en la superficie de la roca asociados a su establecimiento, lo que supone una amenaza a la conservación de este relevante patrimonio», ha indicado Pérez-Ortega.
La decisión de eliminar los líquenes y otros organismos de los monumentos culturales no es siempre una tarea fácil. Según De los Ríos: «La decisión se debería basar en el impacto que pueden ejercer las distintas especies presentes, pero también hay otros factores a tener en cuenta, como la velocidad de crecimiento y recolonización, el daño de los tratamientos per se en la piedra monumental, o el valor de la diversidad encontrada, como en este caso».
