«Hacemos cosas de lo más normales como comer una pizza»

En una historia que ha trascendido las barreras del tiempo y las fronteras geográficas, la princesa Victoria Romanovna, nacida Rebecca Bettarini, y Jorge Romanov se encontraron en Bruselas, donde ambos trabajaban. Esta conexión inicial se transformó en un romance que, con el tiempo, floreció en matrimonio.

La ceremonia de boda, celebrada en 2021 en la catedral de San Isaac en San Petersburgo, fue un evento de importancia crucial, ya que marcó la primera boda de la familia Romanov desde el colapso de la dinastía zarista. La pareja se unió en matrimonio en presencia de más de 500 invitados, en una ceremonia que fue un hito en la historia de la familia real rusa.

Un año más tarde, Victoria y Jorge dieron la bienvenida a su primer hijo, Alexander Romanov. El pequeño Alexander fue bautizado en la catedral de Cristo Salvador de Moscú el pasado 6 de diciembre. La princesa Victoria, con una sonrisa en su rostro, comentó que su hijo es muy parecido a su padre. Pero, como madre, ella también entiende que cada niño es único y evoluciona a su propio ritmo.

Victoria Romanovna también compartió que, aunque la maternidad le ha brindado una nueva perspectiva sobre la vida, ella no es la típica madre que necesita tener todo bajo control. En lugar de eso, ella valora el amor y el cariño por encima de todo, y espera poder darle a Alexander un hermano en el futuro.

Además de su papel como madre y esposa, Victoria Romanovna también se dedica a la Fundación Imperial, una organización que se centra en ayudar a los menos afortunados. Ella y su esposo trabajan juntos en esta noble causa, sin tener en cuenta el origen o la religión de aquellos a quienes ayudan. La pareja cree que todos los niños merecen un futuro brillante y seguro, y están comprometidos en hacer todo lo posible para garantizarlo.

La princesa Victoria también destacó que su trabajo humanitario está separado de cualquier inclinación política. Su deseo de ayudar surge del corazón, y es algo que ella ha aprendido desde muy joven. Ella recuerda cómo su madre siempre llevaba medicamentos a los países a los que visitaban, y es consciente de que esta generosidad es algo común entre los círculos nobles y reales.

La princesa también habló sobre su relación con otras casas reales, describiéndola como una relación familiar. A pesar de los rumores, ella asegura que su interacción con otras familias reales es normal y cotidiana. No acostumbran a publicar fotos juntos, prefieren mantener esos momentos para ellos mismos.

Victoria Romanovna y Jorge Romanov también son activos en sus carreras profesionales. A pesar de los estereotipos sobre la vida real, ambos han trabajado desde una edad temprana y siguen haciéndolo. La princesa Victoria comenzó a trabajar a los 16 años, y tanto ella como su esposo han encontrado en el teletrabajo una forma eficaz de equilibrar su vida laboral y familiar.

Recientemente, la pareja asistió a un evento cultural en Malta en honor a la princesa Victoria Melita de Sajonia-Coburgo y Gotha. Además de esto, también usaron su fundación para dar visibilidad al autismo, un trastorno que también han abordado en un cortometraje que ha ganado 12 premios internacionales.

Finalmente, Victoria Romanovna lamenta el intento del gobierno de dar una mala reputación a la dinastía Romanov durante más de 80 años. Sin embargo, ella y su esposo continúan trabajando para ayudar a la gente y preservar la rica historia y cultura de su país. Además de su trabajo humanitario y profesional, Victoria también sigue escribiendo por pasión, capturando la esencia de los lugares donde ha vivido y compartiéndola con el mundo a través de su ficción.