La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha dado un paso trascendental. El viernes, la federación ha adquirido un presidente con pleno poder ejecutivo y representativo. Pedro Rocha, después de más de medio año como regidor de una gestora, ahora ejerce el cargo de presidente en su totalidad. A pesar de estar siendo investigado en el caso Supercopa y expedientado por el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAD), su poder y atribuciones no están limitados, al menos por el momento.
La situación de interinidad y crisis institucional de la RFEF ha llegado a su fin con la proclamación de Rocha. Sin embargo, la tensión que rodea al fútbol español continúa, con la historia de la RFEF acumulando capítulos durante los últimos nueve meses, desde el beso no consentido de Luis Rubiales a Jenni Hermoso tras la final del Mundial femenino.
En el futuro inmediato, hay varias posibilidades sobre lo que puede suceder en la RFEF. Rocha podría nombrar a una junta directiva, como es preceptivo, y ejercer normalmente las funciones de presidente federativo. Sin embargo, también existe la posibilidad de que el Consejo Superior de Deportes (CSD) le suspenda provisionalmente, lo que podría resultar en la presidencia más breve en la historia de la federación. En un escenario poco probable, el TAD podría aceptar el último recurso de Miguel Galán e invalidar el censo electoral con el que se eligió a Rocha, invalidando también su propia elección.
El Gobierno ha dejado claro que no puede ser Rocha quien sea la cara visible de la Federación. Su anhelo sería que convocara elecciones y dimitiera lo antes posible, cediendo el poder a una comisión gestora. Sin embargo, no tiene la capacidad legal para forzar este desenlace, ya que es una potestad que corresponde en exclusiva a Rocha.
El Gobierno ha anunciado la creación de una «comisión de supervisión normalización y representación» para supervisar la situación de la RFEF y Rocha. Sin embargo, la composición, funciones y legalidad de esta comisión aún no están claras.
El apoyo de la FIFA y la UEFA será crucial en las próximas semanas para determinar el futuro de la RFEF. Ambas organizaciones han estado filtrando que todos sus pasos tienen su aval, mientras que al mismo tiempo han estado publicando comunicados conjuntos deliberadamente ambiguos.
Desde el entorno de Rocha, hay interpretaciones de que la FIFA y la UEFA están rechazando los planes del Gobierno. Sin embargo, desde el CSD, se percibe que el Gobierno está actuando «con seriedad y con determinación». Las conversaciones entre el Ministro de Cultura y Deporte, Rodríguez Uribes, y el secretario general adjunto de la FIFA, Mattias Grafström, han sido casi diarias durante las últimas semanas.
La semana pasada, la FIFA y la UEFA reafirmaron su apoyo a la Federación Española de Fútbol, expresando su determinación para ayudar a encontrar «una solución para garantizar la elección oportuna de un nuevo presidente de la RFEF». Para la Federación, esto era un mensaje de que el mundo del fútbol iba a resolver la crisis sin injerencias del Gobierno; para el Gobierno, era una muestra de preocupación por la incapacidad de la propia RFEF de encontrar una solución.
La amenaza de exclusión de clubes y selecciones de las competiciones internacionales, filtrada por varios medios el pasado jueves, no tiene mucho recorrido en estos momentos. Sin embargo, tanto la FIFA como la UEFA están muy alerta y vigilantes de la situación. Quien tenga realmente el apoyo de la FIFA será determinante en las próximas semanas, en las que cualquier cosa puede suceder en la RFEF.
