plantea la nulidad de las escuchas y los registros en los que se halló droga

Rafael Amargo, el célebre bailaor español, vuelve a ser noticia, pero esta vez no por sus espectáculos en el escenario, sino por un escenario judicial. Se enfrenta a un juicio en la Audiencia Provincial de Madrid, acusado de la venta de estupefacientes en su antigua residencia ubicada en el barrio de Malasaña.

Amargo ha estado en prisión preventiva desde diciembre del año pasado, tras no cumplir con las medidas cautelares impuestas. Según informa la Fiscalía de Madrid, el bailaor incumplió las condiciones de su libertad condicional al no presentarse a firmar las comparecencias quincenales ante el juzgado.

En defensa de su cliente, el abogado Marcos García Montes ha destacado la necesidad de respetar la presunción de inocencia de Amargo. Argumenta que solo la Policía menciona la existencia de un supuesto grupo organizado dedicado a la distribución de drogas, mientras que la Fiscalía no acusa al bailaor de este delito.

García Montes planea solicitar la nulidad de las intervenciones telefónicas y los registros en los que se habrían incautado las sustancias estupefacientes que sostienen la acusación. Este movimiento se llevará a cabo durante la fase de cuestiones previas del juicio.

Durante la detención de Amargo, los agentes intervinieron tres botes conteniendo Popper (nitritos de alquilo), una bolsita con feniletilamina y un frasco conteniendo 6 mililitros de GBL, una sustancia con un valor en el mercado de 314,19 euros en su venta por gramos.

Además, el letrado pedirá que su cliente declare al final del juicio para que pueda escuchar la prueba testifical y pericial. Asimismo, planteará «problemas de drogodependencia», acreditando que Amargo sigue un tratamiento en la cárcel de Sto del Real.

El juicio estaba programado para el pasado mes de junio pero fue pospuesto después de que Eduardo de los Santos, el exproductor de Amargo, renunciara a su abogado.

Durante la próxima semana, Amargo se sentará en el banquillo de los acusados junto a su exproductor y un socio, por la presunta venta de estupefacientes en el barrio de Malasaña.

Además del presente juicio, Amargo es investigado por el juez de Instrucción número 27 de Madrid por la presunta comisión de un delito de tráfico de drogas y atentado a la autoridad. Este caso proviene de una denuncia interpuesta en julio por sus vecinos en relación a la presunta venta de droga en su piso de la calle Espíritu Santo de la capital.

Por estos hechos, Amargo fue detenido en Alicante, quedando en libertad provisional con la obligación de comparecer quincenalmente en el juzgado y la prohibición de salida del país.

Respecto al caso que se juzga ahora, Amargo fue detenido el 1 de diciembre de 2020 junto a su pareja y otras dos personas en el marco de la ‘operación Codax’.

La fiscal solicita la misma pena para Eduardo de los Santos, asistente de producción de Amargo, al actuar supuestamente de forma «conjunta» con el otro acusado en la compra y posterior distribución de dichas sustancias.

Según la Fiscalía, durante los meses de abril y diciembre de 2020, ambos «se venían dedicando de manera concertada y persistente a la distribución de sustancias estupefacientes, entre otras metanfetamina, a terceras personas a cambio de dinero».

La Fiscalía relata que el 27 de abril de 2020, un socio de Amargo, Manuel Ángel B.L., fue sorprendido por la Policía cuando se disponía a entregar a un cliente metanfetamina a cambio de 50 euros, sustancia que había recogido minutos antes del domicilio de Amargo.

Por un auto dictado el 1 de diciembre de 2020 por el Juzgado de Instrucción número 48 de Madrid se autorizó la entrada y registro en los domicilios de los acusados. En el caso de Juan Eduardo, los agentes hallaron un bote conteniendo metanfetamina, una bolsita conteniendo ketamina y MDMA.

Rafael Amargo, un artista que ha deleitado con su talento en escena, ahora se encuentra en un escenario muy diferente, enfrentando graves acusaciones de venta de estupefacientes y tráfico de drogas. Su carrera y libertad están en juego, y solo el tiempo dirá cuál será el veredicto final.