Archivo - El presidente ejecutivo de Puig, Marc Puig

El día que muchos han estado esperando ha llegado finalmente. Puig, la empresa familiar de belleza y cosméticos con una rica historia de 110 años, ha anunciado este lunes su intención de hacer una Oferta Pública de Venta (OPV) con el objetivo de recaudar más de 2.500 millones de euros. Esta decisión marca un hito en la historia de Puig, ya que se trata de una de las mayores colocaciones en bolsa de los últimos años.

La operación se llevará a cabo a través de una OPV de nuevas acciones destinada a inversores cualificados por un importe de 1.250 millones de euros y la venta de acciones ya existentes de «mayor importe» que procederán de Exea, la hólding patrimonial controlada por la familia propietaria, que seguirá siendo mayoritaria.

El grupo tiene previsto solicitar la admisión a cotización de sus acciones en las Bolsas de Valores de Barcelona, Madrid, Bilbao y Valencia y su negociación en el mercado continuo. Este será el mayor salto bursátil para una empresa familiar catalana desde Fluidra en 2007 o la farmacéutica Almirall en el mismo año.

Los nuevos títulos de clase B contarán con un derecho de voto, mientras que los de clase A otorgarán cinco. Ambos tipos de acciones tendrán los mismos derechos económicos, como, por ejemplo, los dividendos a percibir. Además, Puig concederá a Goldman Sachs una opción de compra de acciones de sobreadjudicación de hasta el 15% del tamaño de la oferta.

«El anuncio de hoy es un paso decisivo en los 110 años de historia de Puig», ha destacado Marc Puig, presidente ejecutivo de la compañía. Según él, convertirse en una compañía cotizada alineará a Puig con las mejores compañías familiares del sector de la Belleza Premium a nivel mundial y les ayudará a competir mejor en el mercado internacional de la belleza durante la próxima fase de desarrollo de la compañía.

Los fondos captados en la operación se utilizarán para fines corporativos generales, como la refinanciación de las adquisiciones adicionales de Byredo y Charlotte Tilbury y la financiación de cualquier inversión estratégica futura y gastos de capital.

Puig, con sede en Barcelona, opera en 32 países y cuenta con 17 marcas, entre las que destacan en términos de ingresos, Rabanne, Charlotte Tilbury y Carolina Herrera. La compañía obtuvo unos ingresos netos de 4.304 millones de euros en 2023, un 19% más que en 2022, superando sus propios objetivos y registrando un crecimiento de dos dígitos en todos los segmentos y regiones.

La evolución de la compañía ha sido imparable, a excepción del paréntesis causado por la pandemia que provocó las primeras pérdidas de su historia. En 2023, cerró su último ejercicio fuera del mercado de renta variable con unas ventas por valor de 4.300 millones de euros y un beneficio neto de 465 millones de euros, lo que supuso crecimientos del 19% y del 16%, respectivamente, en relación con los volúmenes del año pasado.

En los últimos años, el grupo ha crecido con nuevas adquisiciones internacionales que lo han elevado en las clasificaciones del negocio y aproximado al mundo de la moda. Entre estas adquisiciones se encuentra la firma de cosmética Charlotte Tilbury, que fue adquirida en 2020 por más de 1.000 millones de dólares, marcando la mayor operación en la historia de la empresa.

El actual coloso de la moda está controlado por las cuatro ramas de la familia Puig a través de un entramado de sociedades. La cabecera principal, que hasta poco era Puig, SL, se ha transformado en Puig Brands, que cuenta con Exea Empresarial, como principal accionista, con el 49,42%, Exea Ventures, con otro 41% y Puig Gest, controlada en más del 90% por Exea Empresarial, con el 10%.

Además de su negocio principal, los 13 primos de las cuatro ramas de la familia Puig también tienen participaciones en otras empresas, como Adolfo Domínguez, Colonial, Fluidra, Flamagás, Alpino, Isdin y Lonia, a través de diferentes sociedades.

Por Daniel