El curso de los eventos en la vida de un fumador puede ser un enigma para muchos. Las implicaciones de fumar se extienden más allá de los peligros conocidos. Según una investigación presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO), se ha descubierto que los fumadores tienden a comer menos y tener hábitos alimentarios menos saludables que los no fumadores. Esta información podría ser crucial para entender por qué los fumadores a menudo aumentan de peso cuando dejan de fumar.
El estudio, que involucró a más de 80,000 adultos del Reino Unido, destaca la necesidad de proporcionar apoyo nutricional y de control de peso a los fumadores, especialmente a aquellos que están intentando dejar de fumar. Los fumadores suelen tener un peso corporal y un índice de masa corporal (IMC) más bajos que los no fumadores. Sin embargo, dejar de fumar se asocia con un aumento de peso. La evidencia también sugiere que los fumadores pueden fumar para controlar su apetito y peso.
Las investigaciones preclínicas indican que la nicotina contenida en el tabaco puede suprimir el apetito y afectar la conducta alimentaria posterior. Sin embargo, la relación entre fumar y la conducta alimentaria en humanos todavía no está clara.
En este estudio, investigadores de la Universidad de Loughborough y la Universidad de Leicester examinaron las asociaciones entre el hábito de fumar y la alimentación en 83,000 adultos (de 18 años o más) durante programas de evaluación de la salud entre 2004 y 2022 por Nuffield Health, una organización benéfica de atención sanitaria con sede en el Reino Unido. Los participantes se dividieron en dos grupos: fumadores (6,454 adultos) y no fumadores (77,327 adultos). Todos los participantes completaron cuestionarios sobre su edad, sexo, estatus socioeconómico, tabaquismo y sus conductas alimentarias y dietéticas habituales.
Después de hacer ajustes por edad, sexo y nivel socioeconómico, se descubrió que los fumadores tienen el doble de probabilidades de omitir comidas y un 50% más de probabilidades de pasar largos períodos sin comer. Además, son menos propensos a comer bocadillos entre comidas y más propensos a agregar sal y azúcar a sus alimentos. El estudio también descubrió que los fumadores tienden a consumir menos alimentos dulces entre comidas y como postre, pero tienen más probabilidades de optar por alimentos fritos.
Scott Willis, investigador principal del estudio, subraya que la preocupación por el aumento de peso a menudo impide que los fumadores intenten dejar el hábito. Los hallazgos del estudio sugieren que el tabaquismo está asociado con una ingesta reducida de alimentos y una dieta de menor calidad, lo que puede explicar el aumento de peso observado cuando las personas dejan de fumar.
Arwa Alruwaili, autor principal del estudio, también destaca la importancia de proporcionar apoyo nutricional y de control del peso en los esfuerzos para prevenir y reducir el tabaquismo. Mejorar los hábitos alimentarios podría promover intentos más exitosos de dejar de fumar y reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con el tabaquismo y la mala alimentación.
Es importante tener en cuenta que los resultados del estudio son observacionales y no se puede establecer un vínculo definitivo de causa y efecto entre el tabaquismo y los hábitos alimentarios alterados. Además, el estudio no tiene en cuenta otros factores de riesgo conocidos que podrían influir en los resultados, como la salud mental y los niveles de actividad física. Los hábitos alimentarios autoinformados también pueden introducir sesgos de recuerdo, lo que puede afectar los resultados del estudio.
