Guardiola conversa con Haaland en un partido del Manchester City.

El Manchester City, un club de la Premier League, ha logrado ganar dinero en las tres últimas temporadas. Aunque el fútbol es un negocio con muchos riesgos, el equipo ha logrado capitalizar a nivel comercial y de taquilla, aprovechando sus éxitos deportivos. Pero aún más significativo es cómo ha comenzado a sacar partido al lucrativo mercado de traspasos.

El club ha conseguido aligerar su estructura a través del hólding que lo controla a él y a una docena de clubes en todo el mundo, incluido el Girona FC. Aunque la rentabilidad todavía no se ha materializado por completo, la inversión realizada por Abu Dhabi y los fondos Silver Lake y China Media Capital ya supera los 1.000 millones de euros en la última década.

Al hablar de facturación, no hay duda de que este modelo convierte al City Football Group en la organización futbolística que más factura en todo el mundo, con casi 1.200 millones de euros en 2022-2023. Sin embargo, en términos de rentabilidad, parece que se requerirá más paciencia. A pesar de que el grupo ha logrado recortar un 19% de sus números rojos, aún se dejó unos 131 millones de euros. Esto se debe a que el campeón de Premier y Champions League aportó 92 millones en beneficios y el Girona también aportó beneficios.

La entidad, dirigida por Ferran Soriano, todavía tiene que dar la vuelta a la cuenta de resultados de prácticamente todos los equipos adquiridos, ya que la última temporada acumularon unos números rojos de más de 200 millones. Esto plantea la pregunta de si estos equipos pueden ser autosostenibles por sí solos dentro de la liga en la que están, y si su única vía para la rentabilidad es el movimiento de futbolistas aprovechando la estructura metodológica y de scouting del City.

Esta duda es especialmente relevante para los equipos en Italia (Palermo FC) y Francia (ESTAC Troyes), dos países con graves problemas económicos en el conjunto del ecosistema futbolístico, donde operar a pérdida es casi una norma para poder competir ante la falta de ingresos relevantes.

Otro reto es que la teoría de la agregación de activos funcione. A nivel de eficiencia en costes de estructura está probado que funciona, con personas dando servicio a más de un club. Sin embargo, la plataforma global comercial aún no parece que sea tal en cuanto a captación de patrocinadores para todo el grupo, más allá de Puma.

Los clubes han competido históricamente por el incentivo deportivo de levantar un título o ascender de categoría dentro de la pirámide competitiva. Pero en los últimos años, también lo han hecho con los crecientes incentivos económicos que existen, que pueden suponer un buen salto en lo económico. Algunos ejemplos recientes incluyen la final de la Copa del Rey, donde no sólo estaba en juego el título, sino también un billete a la Europa League para 2024-2025 que garantizaba al menos 15 millones extra de ingresos por pagos de la UEFA, y la pelea entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid por pasar a las semifinales de la Champions League, donde no sólo estaba en juego el pase a la ronda siguiente, sino también la plaza de uno de los dos al nuevo Mundial de Clubes. En este último caso, ganar no es sólo una obligación, sino una necesidad.