El mundo del deporte siempre está en constante búsqueda de nuevas formas de mejorar el rendimiento y acelerar la recuperación de los deportistas. Una de las últimas tendencias en este sentido es la utilización de la cámara hiperbárica. Esta tecnología, que en sus inicios fue utilizada principalmente por deportistas de élite como Vinicius, Neymar Jr, LeBron James, Cristiano Ronaldo, Rafa Nadal o Fonsi Nieto, se está popularizando y es cada vez más accesible para el público en general.
A pesar de que pueda parecer una novedad, en realidad, la primera cámara hiperbárica documentada se remonta al año 1662 en el Reino Unido. El inventor fue un clérigo británico llamado Henshaw, que construyó una máquina que llamó ‘domicilium’. Henshaw creía que esta máquina podría tener efectos curativos al simular cambios atmosféricos y climáticos.
Hoy en día, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce más de 40 indicaciones médicas para el uso de la tecnología hiperbárica, basadas en criterios de evidencia clínica. Entre los usos más comunes no destaca especialmente el deportivo, aunque es bastante conocido su uso en el mundo del buceo para tratar la enfermedad de descompresión.
La lista de beneficios que prometen las clínicas que ofrecen este tratamiento es extensa. Entre ellos se encuentran el aumento de la concentración de oxígeno en la sangre, la reducción de la inflamación, la aceleración de la recuperación muscular, la mejora de las lesiones deportivas, la cicatrización mejorada de heridas, la mejora de la resistencia cardiovascular, el tratamiento de lesiones isquémicas y la reducción del edema cerebral.
Sin embargo, la evidencia científica al respecto aún es escasa. La mayoría de los estudios clínicos que examinan la eficacia de la oxigenoterapia hiperbárica en el tratamiento de lesiones de tejidos blandos han sido limitados en cuanto al tamaño de la muestra y el diseño del estudio.
Según los defensores de la medicina hiperbárica, esta tecnología es capaz de aumentar la presencia de oxígeno en la sangre y acelerar la curación de los tejidos mediante la administración de oxígeno puro en una cámara presurizada. Sin embargo, estas afirmaciones a menudo se basan en estudios realizados en casos muy específicos, lo que dificulta la generalización de los resultados.
A pesar de la falta de evidencia científica concluyente, cada vez es más común su uso y hay muchos testimonios que hablan de los beneficios de la cámara hiperbárica. De hecho, un reciente estudio publicado en la revista ‘Nature’ afirma que la terapia de oxigenación hiperbárica contribuye a reducir la inflamación, a mejorar la oxigenación de los músculos lesionados y a regenerar el músculo esquelético a través de la activación de células satélite y la estimulación de los glóbulos blancos macrófagos.
Por tanto, aunque aún no es posible afirmar que la cámara hiperbárica sea la mejor solución para mejorar el rendimiento deportivo, parece que no se debe descartar como un posible estimulante de la mejora del rendimiento.
