Barcelona se posiciona como la principal entrada de vehículos eléctricos en Europa
Barcelona está emergiendo como la principal vía de entrada para los coches eléctricos fabricados en China y comercializados en Europa, consolidándose como un importante centro de distribución. Según el balance del ejercicio de 2023 presentado por las autoridades del Port de Barcelona, la cantidad de vehículos eléctricos que llegan al puerto de la capital catalana está aumentando, representando ya el 33% de todos los coches transportados. Es notable que de estos vehículos, el 92% proviene de China, cuyos fabricantes están considerablemente más avanzados que sus competidores europeos en el segmento de los vehículos eléctricos.
A la espera de si en la Zona Franca el proyecto del Dhub, sucesor de Nissan, acaba firmando un acuerdo con el fabricante chino Chery para ensamblar sus modelos, los vehículos eléctricos chinos ya están llegando a Barcelona ya montados.
La industria automotriz ha estado inmersa en una crisis en los últimos años debido a la escasez de semiconductores. Sin embargo, los resultados actuales indican que la industria está volviendo a la prosperidad. Los números del Puerto de Barcelona presentados este viernes reflejan la misma tendencia que los sólidos beneficios reportados en los últimos meses por los principales fabricantes. En 2023, un total de 790.000 vehículos, ya sean importados o exportados, pasaron por los muelles de la capital catalana, lo que representa un incremento del 34% en comparación con el flujo del año anterior.
Pese a que el sector automotriz ha movido más mercancías durante 2023, la actividad total del puerto de Barcelona ha disminuido. En 2023, el puerto movió 64 millones de toneladas de mercancías, un descenso del 10% en comparación con 2022.
El puerto ha citado tres factores principales para justificar esta caída. Primero, los efectos de los conflictos bélicos, como los del Mar Rojo, que han perturbado el tráfico del comercio internacional. Segundo, la desaceleración general de la economía después de un 2022 de crecimiento récord. Tercero, la disminución del número de tanques de gas natural enviados a Europa para compensar la ruptura de vínculos comerciales con Rusia.
Sin embargo, los conflictos bélicos que han afectado al comercio han beneficiado a Barcelona como un polo de atracción de cruceros. Un total de 3,5 millones de pasajeros desembarcaron en la capital catalana desde cruceros, lo que representa un incremento del 52% en comparación con el volumen del año anterior, aún marcado por los efectos del coronavirus.
Este mix de menos mercancías y más cruceristas ha dejado un resultado financiero con menor facturación para los balances del Port de Barcelona. El puerto facturó menos en comparación con 2022 y registró un resultado de explotación de 44 millones de euros, un 18,5% inferior. La dirección, liderada por Lluís Salvadó, ha justificado la bajada debido a los recursos destinados para concentrar todas las terminales de cruceros en el muelle adosado, así como el aumento del gasto de personal, un mayor gasto en mantenimiento, y una mayor aportación al sistema portuario central.
