El presidente ejecutivo de Puig, Marc Puig, en la inauguración de la ampliación de sus oficinas en l'Hospitalet de Llobregat

Puig, el grupo familiar catalán que se ha convertido en un coloso de la moda y la perfumería, está a punto de dar el salto a la bolsa. Marcada por una historia de 110 años, el valor de la compañía se estima en más de 10,000 millones de euros, lo que la posiciona para entrar al Ibex, el índice que reúne a las empresas con mayor capitalización en España.

El grupo fue fundado por Antonio Puig Castelló hace más de un siglo. A lo largo de su historia, la empresa ha producido productos emblemáticos como Milady, el primer lápiz de labios producido en España, y el agua Lavanda Puig. Hoy, la empresa está dirigida por la tercera generación familiar, con Marc Puig Guasch como presidente y su primo Manuel Puig Rocha como vicepresidente.

El reto ahora para la familia Puig será mantener el control mayoritario de la empresa y evitar una oferta pública de adquisición (opa) o asaltos de gigantes competidores como Louis Vuitton Moet Henney (LVMH) y L’Oreal, así como el suizo Richemont.

En su camino hacia la bolsa, la compañía podría seguir los pasos de Grifols y Abengoa, otros grupos familiares que han emitido acciones de clase B con menores derechos de voto. Sin embargo, esta estrategia no es bien vista por todos los inversores profesionales, quienes argumentan que limita su capacidad para influir en las operaciones estratégicas de la empresa.

La compañía ha experimentado un crecimiento imparable en los últimos años, a pesar de la pandemia que provocó las primeras pérdidas en la historia del grupo. En el año 2023, Puig reportó ventas por valor de 4,300 millones de euros y un beneficio neto de 465 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 19% y del 16%, respectivamente, en comparación con el año anterior.

El crecimiento del grupo se debe en gran parte a su estrategia de centrarse en la marca propia de alta gama y a la adquisición de firmas internacionales como Jean Paul Gaultier, L’Artisan Parfumeur, Penhaligon’s, Byredo, Dries Van Noten y Charlotte Tilbury.

Además de su negocio principal, los Puig tienen participaciones en otras empresas como Adolfo Domínguez, Colonial, Fluidra, Flamagás, Alpino, Isdin y Lonia.

El imperio Puig fue forjado por los cuatro hermanos de la segunda generación, Antonio, Mariano, José María y Enrique Puig Planas. Adoptaron un modelo de dirección en equipo, conocido como ‘team at the top‘, y se centraron en la expansión nacional e internacional de la empresa.

Hoy, Puig Brands, la empresa matriz, está controlada por las cuatro ramas de la familia a través de un entramado de sociedades. Las sociedades Exea Empresarial, Exea Ventures y Puig Gest son los principales accionistas de Puig Brands, mientras que otras sociedades representan a las ramas familiares.

Antes de la salida a bolsa, los analistas sugieren que Puig debería simplificar o hacer más transparente su entramado societario. Los inversores suelen penalizar la opacidad y prefieren una gobernanza clara y sin relaciones cruzadas.

La salida a bolsa de Puig será la operación de mayor envergadura en el ‘parquet’ para una empresa familiar catalana desde la de Fluidra 2007 o de la farmacéutica Almirall ese mismo ejercicio. Los expertos afirman que el sector en el que opera Puig, que se asimila al lujo, se paga bien y es atractivo para los inversores.

Finalmente, el asesor de empresas familiares Jordi Tarragona señala que la salida a bolsa puede solucionar el problema de la liquidez y facilitar el relevo generacional en Puig, que ha decidido que la cuarta generación no se dedicará a la gestión.

Por Daniel