El turismo en España, que representa el 12,8% del Producto Interno Bruto (PIB), está saboreando un dulce éxito tras la pandemia de covid. En el año 2023, el país marcó un récord de 85 millones de visitantes extranjeros que gastaron un total de 108.662 millones de euros. Mientras se acercan las vacaciones de Semana Santa, el sector turístico está repleto de optimismo y espera que la próxima temporada de verano sea la mejor de su historia.
Las aerolíneas españolas se han preparado diligentemente para la próxima temporada estival, que comenzará el domingo 31 de marzo y se extenderá hasta el sábado 26 de octubre. Durante este período, la red de aeropuertos de Aena ha programado 243 millones de asientos (salidas y llegadas) y cerca de 1,4 millones de operaciones comerciales (aterrizajes y despegues). Esta programación representa un aumento del 7,9% y el 7,7% respectivamente, en comparación con el mismo período de 2023.
El sentimiento positivo también se refleja en el sector hotelero. Según Simon Pedro Barceló, copresidente del Grupo Barceló, la segunda cadena hotelera más grande de España, «2024 ha empezado tan bien como terminó el 2023«. Enero de este año marcó el mejor enero desde que hay registros en llegadas de turistas internacionales y gasto, con 4,77 millones de turistas y 6.500 millones de euros, respectivamente.
Las previsiones para marzo y abril también apuntan a un récord, con 14 millones de visitantes y 19.000 millones de gasto esperados, cifras que superan las del año pasado. Sin embargo, el presidente del grupo hotelero Palladium, Abel Matutes, advierte de cierta desaceleración en las reservas de los mercados emisores para 2025.
Un desafío notable para la industria turística es la sequía en Andalucía y Catalunya. Para contrarrestar este problema, los empresarios de algunas zonas, como Lloret de Mar, han optado por comprar desalinizadoras para garantizar que las piscinas de los hoteles no estén vacías durante la temporada turística.
Además de la sequía, el sector turístico también se enfrenta a una falta de personal. Aunque el número de trabajadores afiliados a la Seguridad Social vinculados a actividades turísticas alcanzó los 2,6 millones en febrero, un 4,9% más que el año pasado, el sector coincide en que desde la pandemia hay una escasez de personal.
Otra preocupación para el sector es la competencia de las viviendas de uso turístico. En Canarias, por ejemplo, hay 195.000 pisos de alquiler temporal, un número significativo comparado con las 114.105 habitaciones de hotel disponibles en el archipiélago. La industria turística pide una regulación más estricta de estas viviendas, pero también reconoce la necesidad de mejorar su oferta para atraer a los turistas.
A largo plazo, el desafío para el sector turístico español es desestacionalizar la demanda y diversificar la oferta. La presidenta de Paradores, Raquel Sánchez, subraya que «España es mucho más que sol y playa, tenemos que ser capaces de generar otros destinos turísticos». La desestacionalización ya puede estar en marcha, ya que en 2023 hubo más turistas que en 2019, pero no más camas disponibles.
Diversificar la oferta también es clave. Un ejemplo es el grupo Fedola en Canarias, que ha creado un hotel familiar dirigido a adolescentes con una amplia gama de actividades y servicios. Este tipo de innovación puede ser crucial para el futuro del turismo en España, ya que el sector busca consolidar su lugar como uno de los principales motores económicos del país.
