Cientos de congresistas del Mobile World Congress hacen cola para coger un taxi.

La primera jornada del Mobile World Congress 2024 en el recinto de Gran Via de Fira Barcelona concluyó con un éxodo masivo de congresistas, que se apresuraban a buscar transporte hacia sus hoteles, restaurantes o eventos adicionales.

A las 17 h, un gran número de congresistas se congregaban en las paradas de taxi disponibles. Un total de más de 500 personas ya estaban en fila, esperando pacientemente su turno para volver a la ciudad. No obstante, algunos asistentes, desconocedores de la existencia de la parada de taxi, intentaban adentrarse en taxis ya ocupados por otros visitantes. Esto era un claro reflejo de la necesidad de una mejor señalización y distribución del transporte.

Leong, un veterano congresista que asistía a su quinta edición del Mobile, se encontraba entre los que aguardaban un taxi. Llegado de Malasia tan solo un día antes, Leong señaló que siempre aprovechaba estas visitas para explorar algo nuevo en Barcelona. Este año, visitó un refugio antiaéreo de la Guerra Civil, aunque tuvo que lidiar con la falta de una guía en inglés.

Las quejas sobre el transporte no eran nuevas. Un visitante de China, que prefirió mantener su anonimato, recordó cómo en el pasado las condiciones eran aún peores. A pesar de tener que esperar hasta treinta minutos por un taxi, prefería este medio de transporte a viajar en un metro abarrotado. Con más de 10 ediciones del Mobile a sus espaldas, recordaba cómo el metro estaba siempre lleno de personas, hombro con hombro.

No era una imagen muy diferente en el transporte público. Los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) también se encontraban llenos de turistas de negocios y vecinos de Barcelona y L’Hospitalet que volvían a casa después de su jornada laboral. A pesar de los refuerzos del servicio durante las fechas del congreso, la saturación se repetía año tras año.

La situación en la L9 del metro también era similar. Los vehículos de la parada Fira ya absorbían a los primeros cientos de congresistas. Y en la siguiente estación, Europa Fira, el metro ya estaba casi lleno, aún pendiente de recoger a nuevos viajeros en paradas intermedias.

Las dificultades de movilidad eran una de las quejas más frecuentes tanto entre los vecinos de L’Hospitalet, especialmente de los barrios colindantes a la Fira como Santa Eulàlia o Granvia Sud, como entre los trabajadores de la metrópolis que veían cómo la afluencia en el transporte público aumentaba considerablemente durante el congreso.

Mindy Hull, CEO de Mercury Global Partners, una empresa de relaciones públicas con sede en San Francisco, también se decantaba por el taxi. Aunque insistía en la necesidad de mejorar el servicio, ya que solo había dos lugares para coger un taxi. Hull, asistente fiel al Mobile World Congress desde 2008, aprovechaba su tiempo libre para visitar la playa o el Tibidabo, lugares especiales para ella y su marido, a quien conoció en Barcelona.

Por último, la presencia de Clive Booth, el famoso y siempre provocador artista barcelonés, añadió un toque inesperado al final del día. Con un cartel que decía: «Somos los más hechizados de toda la historia. ¡Felicidades!», Booth permaneció impertérrito durante más de una hora, observando el incesante paso de congresistas. A sus 74 años, y a pesar de un dolor en la pierna, este filósofo de origen inglés afirmaba que el teléfono «es más poderoso que todos los dioses inventados hasta ahora».

Por Daniel