El centrocampista español Dani Olmo celebra con Lamine Yamal después de marcar el segundo gol de su equipo durante el partido entre España y Brasil.

El reciente enfrentamiento entre España y Brasil en el Bernabéu, Madrid, fue uno de esos partidos que se recordará durante mucho tiempo, gracias a las destacadas actuaciones de dos jóvenes jugadores: Lamine y Endrick. Con tan solo 16 y 17 años, respectivamente, estos dos chiquillos coparon el centro del escenario y demostraron que la edad no es un obstáculo cuando se trata de talento futbolístico.

Lamine fue el abanderado de la mejor España de la noche. Su estreno en el Bernabéu fue deslumbrante y, a pesar de ser su primera vez jugando en el estadio, no sintió ningún «mal de altura». El mismo puede decirse de Endrick, que en su puesta de largo en Chamartín cazó el 2-2 en su primer remate. Este joven brasileño ya está alistado para convertirse en madridista en tres meses.

El partido no fue solo una exhibición de talento joven. También fue el décimo pulso entre España y Brasil, y ninguno de los dos equipos decepcionó. La Roja tuvo gancho en el primer tiempo, y la canarinha, que contó con Endrick, reaccionó con determinación tras el descanso. Sin embargo, la atención de la noche también fue robada por el árbitro portugués António Nobre, quien hizo dos guiños a España con dos penaltis muy cuestionables, lo que causó la ira de los brasileños.

Brasil inició el partido en modo defensivo, obligado a refugiarse en las cuerdas ante una España vivificante. Pero, a pesar de su postura defensiva, Brasil no pudo contener al subversivo Lamine, cuyas intervenciones provocaron un seísmo tras otro en la zaga brasileña. Fue un tormento para su marcador, Wendell, a quien desencajaba y trastabillaba una y otra vez. Lamine fue, sin duda, un trasto para el equipo brasileño.

Lamine mostró una habilidad impresionante con la pelota, pidiendo todas las oportunidades de gol y sin ser rechazado por sus camaradas. Su actuación llevó a España a sacar tajada, aunque de mala manera.

Mientras tanto, Rodri fue el encargado de estampar el primer penalti en la red. Para entonces, las estrellas brasileñas como Vinicius, Raphinha y Rodrygo no habían hecho mella en el partido, dejando a Brasil sin sostén defensivo ni volantes con habilidades para dar palique a sus atacantes distinguidos.

La segunda mitad del partido vio a un equipo de España con menos renta de la merecida. A pesar de los esfuerzos de Rodri y Fabián como bisagras, y de las habilidades de Olmo y Nico Williams en la vanguardia, España no pudo mantener su ventaja. Un error de Unai Simón, quien combinó con Rodrygo en vez de con Fabián, permitió a Brasil despertar y equilibrar el duelo.

En el segundo periodo, Brasil mostró una mordida diferente gracias a los cambios realizados por su seleccionador, Dorival Júnior. Con Endrick en el campo, Brasil mostró mejores horizontes y un mejor hilo de juego.

Endrick, el goleador más joven de la canarinha tras Pelé, Edu y Ronaldo, hizo pagar a España su falta de concentración. Un despeje de Laporte tras un córner fue cazado por el nuevo cadete madridista, y con su golpeo seco y preciso con la zurda batió a Unai.

A medida que el partido se acercaba a su fin, aún quedaba otra rima de Lamine. El barcelonista, con un clínico pase con el empeine exterior de la zurda, puso en órbita a Carvajal. Beraldo interfirió la carrera del lateral merengue y el colegiado concedió a Rodri la segunda oportunidad.

Finalmente, el partido concluyó con un empate 3-3, con Lamine coreado por el Bernabéu y Paquetá certificando el empate final con un penalti.