El pasado domingo, a las 14:02 horas, la Unidad I de la Central Nuclear de Almaraz volvió a conectarse a la red eléctrica. La planta había estado inactiva durante poco más de dos semanas, desde el 8 de este mes. La interrupción en la producción de electricidad en Almaraz, así como en la planta de Cofrentes en Valencia, fue una medida táctica para evitar la generación de energía a pérdida debido al desplome de los precios de la electricidad.
La reconexión de la planta a la red eléctrica se ha realizado de forma progresiva. Según una nota publicada en la tarde del domingo en la web de Centrales Nucleares Almaraz-Trillo, se espera que la planta esté operando al cien por cien de su capacidad a partir de hoy.
Este reanudamiento de la actividad de la Unidad I de Almaraz ocurre a pocos días de que la otra unidad de la instalación tenga que detenerse para realizar las tareas de recarga de combustible. Estas labores están programadas para comenzar a mediados de la próxima semana.
En los cuarenta años de operación comercial de esta instalación nuclear, esta ha sido la primera vez que se detiene por un motivo como este. Una sucesión de borrascas propició un aumento significativo en la generación eólica e hidráulica, llevando a un hundimiento de los precios en el mercado mayorista de la electricidad.
Los precios cayeron por debajo de los costes variables de operación de estas centrales, que según el sector nuclear, están muy lastrados por las cargas fiscales. Dichas cargas fiscales rondan los 25 euros por megavatio hora (MWh), teniendo en cuenta el Impuesto a la generación, el Impuesto nuclear, la tasa Enresa o la Ecotasa, entre otros tributos.
La elevada presión fiscal que soportan las centrales es, de acuerdo con el sector, lo que ocasiona que en escenarios de caída de precios, como el que se ha producido en las últimas semanas, la producción de energía no sea rentable. El día que la Unidad I de Almaraz detuvo temporalmente su actividad, el precio medio cayó hasta 1,7 euros por MWh. Al día siguiente, marcó su nivel más bajo en una década, con solo 59 céntimos de euro de media y con gran parte del día a cero euros.
El domingo, cuando la central volvió a conectarse, el precio fue de 6,69 euros por MWh, según los datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE). Sin embargo, durante la semana se registraron variaciones significativas, oscilando entre los 65 euros por MWh del martes y los 2,01 euros del sábado.
La reanudación de las operaciones en la Unidad I de Almaraz es un hito en la historia de la planta. Este hecho subraya la volatilidad de los precios de la electricidad en el mercado mayorista y el impacto que tienen las condiciones climáticas y la fiscalidad en la viabilidad financiera de las centrales nucleares.
